GEOPOLÍTICA DEL MUNDO ACTUAL
DEL MUNDO BIPOLAR AL MULTIPOLAR
En la actualidad todo el planeta forma parte de un conjunto económico estrechamente relacionado, un MUNDO GLOBALIZADO, con nuevas técnicas de producción, innovaciones financieras, rapidez de los transportes y modernos medios de comunicación de masas, los que hacen de nuestro mundo un espacio empequeñecido e interrelacionado.
Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, socialismo y capitalismo lucharon por imponerse en el mundo, dando origen al MUNDO BIPOLAR. Comenzó así un período denominado Guerra Fría, que se caracterizó por un estado de tensión permanente entre dos bloques antagónicos liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética. En el plano político-ideológico el bloque liderado por EEUU defendía la democracia, la libertad y la iniciativa privada, en cambio el bloque liderado por la URSS defendía el socialismo y la propiedad estatal de los medios de producción.
El mundo quedó dividido de la siguiente manera:
Primer Mundo: países occidentales capitalistas.
Segundo Mundo: La URSS y los países satélites de Europa Oriental.
Tercer Mundo: los países que integraron el movimiento de Países No Alineados (Asia Meridional, África y América Latina). Esta denominación comenzó a ser utilizada como sinónimo de pobreza y desde esta perspectiva el mundo se dividía en países ricos y pobres o desarrollados y subdesarrollados, también denominados Centros y Periferias.
Este orden internacional rigió hasta 1989, cuando los acontecimientos políticos producidos (la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética), pusieron fin a la Guerra Fría y nos enfrentaron a una nueva organización del mundo u orden internacional, denominado MUNDO MULTIPOLAR, cuyos centros de decisión política y económica a escala mundial son Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, que constantemente intervienen en los conflictos locales que se producen en el resto del mundo.
Hoy el socialismo pervive en muy pocos países y el mundo está dominado por el capitalismo. Las grandes empresas multinacionales de los países desarrollados, extienden sus actividades y controlan los mercados de todo el planeta.
Este nuevo orden mundial es una reestructuración en la organización de los espacios geográficos y sus principales características son:
• La población está organizada políticamente en Estados, que en su mayoría han adoptado regímenes políticos democráticos.
• Las empresas multinacionales dominan la producción mundial.
• Creciente deterioro ambiental. (desertificación, erosión de los suelos, cambio climático global, contaminación, escasez de agua, etc.)
• Marcadas disparidades entre países ricos y pobres.
• Formación de bloques (los países se integran para afrontar en conjunto los problemas que presenta la economía mundial) Ej. MERCOSUR, Unión Europea.
• Los países en desarrollo y con economía más débil están afectados por la explosión demográfica y el crecimiento incesante de las ciudades, lo que provoca marginalidad y desocupación.
• Intensas corrientes migratorias.
En el mundo actual hay graves conflictos aún sin resolver como conflictos bélicos, étnicos, violación de los derechos humanos, falta de reconocimiento de las minorías, en especial de las poblaciones indígenas, discriminación, inseguridad, hambrunas, separatismos y regionalismos, desempleo, pobreza, enfermedades globales, etc.
sábado, 6 de agosto de 2011
Lecturas sobre relaciones Norte-Sur
LECTURAS SOBRE RELACIONES NORTE-SUR
Reflexiones geopolíticas
RELACIONES NORTE-SUR
Abordar sintéticamente las relaciones entre el así llamado Norte del Planeta y el Sur, conlleva una primera definición que, de todos modos, no deja de ser una catalogación para facilitar la explicación de ciertas temáticas como la de la deuda, por ejemplo. Mirar el planeta desde el punto de vista de las relaciones Norte y Sur es una de las muchas formas que existen para leer fenómenos actuales como la globalización y la interdependencia existentes en nuestro planeta.
Podríamos hablar de primer mundo y tercer mundo, o de países ricos y empobrecidos, o de centro y periferia, pero nos limitaremos a conceptualizar esta definición añadiéndole matices para que no se limite la visión del mundo sólo al parámetro geográfico. Por Norte del mundo se entiende el área que correspondería a Europa, Estados Unidos, Japón y Australia. Por Sur se entiende en sentido geográfico el sur del planeta: América Latina, África y Asia (excepto Japón).
Aunque se haga referencia a estos conceptos hay que destacar también que no se trata de contenedores asépticos: existen, en nuestras ciudades del Norte, zonas periféricas, donde se encuentran bolsas de pobreza, de conflictos sociales y de marginación, que podrían tener las mismas características que zonas del Sur empobrecidas. De la misma manera, en los países del Sur existen élites y franjas muy restringidas pero privilegiadas de la población, que viven según los estándares del Norte, y que de acuerdo con ello, están interesadas en mantener ciertos status quo. Así que, cuando hablamos de desequilibrios dentro de las relaciones Norte y Sur, existe también una relación directa entre los actores, en ambos sitios, que acaban perpetuando ciertas situaciones. El interés económico y de ganancia que tienen, les conducen a querer perpetuar unas relaciones desiguales e insostenibles entre los distintos Nortes y Sures existentes.
Historia de las Relaciones Norte-Sur
Históricamente las relaciones entre el Norte y el Sur del Planeta no se han desarrollado en condiciones de igualdad. Si observamos como Europa y Japón, primero, y Estados Unidos, más tarde, han ido influyendo en el resto del mundo y abriendo camino más allá de sus fronteras, nos daremos cuenta que la relación entre estas dos áreas del planeta no ha podido ser de iguales desde el principio. Tanto en el continente Latinoamericano (con la conquista iniciada por los Estados español y portugués), así como en el continente Africano (con olas de penetración colonial portuguesa, francesa, británica, belga y holandesa, siglos más tarde) se pudieron instaurar relaciones basadas en la expoliación de recursos y explotación de seres humanos, así como políticas de sometimiento y asimilación cultural. Estas ‘políticas’ han dejado de lado toda una civilización tradicional, originaria, a cuesta de la predominancia de una sola civilización occidental: es lo que Serge Latouche llama “Occidentalización del mundo”. Occidentalización que ha tenido y tiene unos claros vencedores y vencidos: si en 1820 la relación de ingresos entre el 20% más rico del planeta en relación al 20% más pobre era de 3 a 1; en 1870 de 5 a 1; en 1920 de 7 a 1; en 1960 de 30 a 1; en 1980 de 60 a 1 y en el 2000 de 80 a 1. Ese 20% de población más enriquecida tiene el 82% de los recursos y principalmente vive en el Norte, aunque no exclusivamente: también en las capitales de los países del Sur. Más adelante en el tiempo, después de las dos guerras mundiales que azotaron al mundo en la primera mitad del Siglo XX, el panorama podría haber cambiado con la fundación de la Organización de Naciones Unidas, en abril del 1945, cuando se pensó que las relaciones entre los Estados, en general, serían más equitativas. En aquel momento se proveyeron órganos internacionales de discusión y pacificación de controversias, órganos que ayudarían a los estados africanos o asiáticos a salir de la colonización (como fue el Consejo de Administración Fiduciaria de la ONU). Se pensó también en un marco económico internacional, llamado marco de Bretton Woods, que se creó en 1944, el cual daría origen al Grupo del Banco Mundial (como banco de reconstrucción y desarrollo), al Fondo Monetario Internacional (como órgano de estabilización financiera internacional) y al Acuerdo General sobre Comercio y Tarifas (GATT, por sus siglas en inglés, General Agreement on Tariffs and Trade), padre de la futura Organización Mundial del Comercio que nacería en 1995. Aunque ésta podría haber sido una oportunidad histórica para que todos los Estados hubieran podido participar abiertamente y sin discriminación para conseguir el pleno desarrollo de sus pueblos, eso no se produjo. La reunión de Bretton Woods fue una nueva repartición del poder entre las potencias económicas, de la que sobresalía la hegemonía ya imperante, por aquel entonces, de los Estados Unidos de América. Europa Occidental, gracias al plan Marshall auspiciado por la potencia norteamericana, se recuperó del conflicto mundial, cosa que no sucedió con África, Asia o Latinoamérica.
Inicio de la actual crisis de la deuda externa
A finales de la década de los 60 los EEUU entran en una crisis económica debido a la pérdida de competitividad de sus productos en el escenario internacional (lo cual origina un importante déficit comercial, ya que empieza a importar más de lo que exporta). A ello se une que la Casa Blanca se ve embarrancada en una guerra sin tregua al comunismo, en ese momento en Vietnam (guerra que originó un enorme déficit presupuestario en las arcas norteamericanas). El doble déficit, comercial y presupuestario, obliga a la administración Nixon a romper la baraja del ‘equilibrio’ financiero devaluando por dos veces el dólar, la moneda de referencia en el sistema financiero internacional desde los acuerdos de Bretton Woods. Con ello se rompen las paridades fijas entre monedas y, de esta manera, los EEUU consiguen internacionalizar su crisis financiera interna. Crisis que no querrán acarrear los países exportadores de petróleo, los cuales, para compensar la devaluación del dólar, aumentan de manera exponencial el precio del petróleo en el escenario internacional. Con un petróleo mucho más caro, el mundo occidental entre en una crisis productiva sin precedentes que durará durante toda la década de los 70 y parte de los 80. Por su parte, los países exportadores de petróleo, invaden los bancos de los dólares conseguidos por el elevado coste del crudo. Estos ‘petrodólares’ no pueden invertirse en las economías del Norte debido a la crisis imperante.
Así las cosas, la banca privada necesita un nuevo mercado donde invertir: ¿dónde mejor que en un Sur ávido de recursos financieros para desarrollar sus economías? En ese momento pues, tanto la banca como los Estados del Norte prestan ingentes cantidades de dinero, los primeros para ‘reciclar’ esos petrodólares, los segundos con la intención de abrir nuevos mercados donde poder exportar y, así, poder salir de su crisis productiva. En los años siguientes este Sur endeudado se encontraría ya en una telaraña en la que empezaría a pagar en servicio de la deuda (retorno del capital más intereses) mucho más de lo que recibiría como Ayuda Oficial al Desarrollo. Así, por ejemplo, desde los 80 los países empobrecidos han pagado 7 veces lo que debían en 1980 y, sin embargo, la deuda se ha multiplicado por 4 veces, ya que principalmente lo que se han pagado han sido intereses sobre intereses de nuevos créditos que han servido para refinanciar una deuda anterior.
Los Planes de Ajuste Estructural y el Consenso de Washington
Ante una situación tan insostenible hubo algunos países que declararon no poder pagar la deuda, como México en 1982. La respuesta de la comunidad y los organismos internacionales fue la de renegociar las deudas a cambio de que los países endeudados aplicasen los Programas de Ajuste Estructural (PAE), que se ‘vendieron’ como la receta mágica que deberían ayudar a estos Estados a salir de la crisis causada por la espiral de la deuda. No obstante, los PAE no supusieron un efecto de mejora de las condiciones económicas de estos países, sino que acabó o no generando ningún efecto, o empeorando las ya inestables condiciones macroeconómicas de los países.
Las políticas macroeconómicas que se adoptaron con los PAE encuentran su fuente de inspiración en los principios del así llamado Consenso de Washington que consisten en:
• disciplina fiscal, que garantice un excedente presupuestario;
• desvío de las prioridades del gasto público en dirección a las áreas más productivas;
• reforma impositiva encaminada a bajar las tasas de impuestos;
• liberalización de los mercados financieros;
• mantenimiento de tipos de cambio estandarizados y competitivos;
• liberalización del comercio, supresión de las contingencias y baja de aranceles aduaneros;
• igual tratamiento a las inversiones extranjeras directas que a las internas;
• privatizaciones;
• desregulaciones, también de los sectores con fines sociales;
• garantía de los derechos de propiedad.
Estos planes, aconsejados por el FMI y el BM, han constituido una forma de intervención en la política económica de los países del sur muy fuerte y condicionada sobre todo, a la concesión de préstamos y ayudas económicas. La diligente aplicación de estas medidas conllevó un aumento del endeudamiento por parte de estos países que siguieron necesitando créditos que se les otorgó por parte del norte y que tenían la finalidad de poder internacionalizar aún más sus propias economías.
Es de destacar que en este proceso no solo hay una élite del Norte que obliga, condiciona, acciona según sus propios intereses, sino que existe y ha habido una complicidad con las élites dirigentes del Sur, que para poder seguir manteniendo el poder y el control en sus propios países, han ofrecido su soporte y colaboración para la aplicación de recetas neoliberales y poderse, al mismo tiempo, enriquecer personalmente sin cambiar las condiciones económicas de sus poblaciones que siguen encontrándose en una situación de pobreza. Unos ejemplos: Suharto en Indonesia, Marcos en Filipinas, los generales Argentinos durante la dictadura.
No todo es limpio
Uno de los aspectos que caracterizan las relaciones desiguales entre Norte y Sur es el efecto que éstas conllevan en el medioambiente. Aunque se sabe que el Sur debe al Norte una enorme deuda externa, nunca se habla de la deuda ecológica que el Norte le debe al Sur por apropiarse de los recursos y por contaminar el medio ambiente. Desde el principio de la época colonial el Norte ha estado sistemáticamente expoliando los recursos a las entonces colonias, territorios que curiosamente hoy coinciden con lo que denominamos Sur.
El Norte no se ha planteado seriamente los impactos medioambientales de este expolio sistemático de recursos naturales. No ha incorporado en su economía las externalidades que conlleva el actual modelo de desarrollo al no querer considerar los impactos medioambientales relacionados con la implantación de industrias en áreas no contaminadas como son los parques nacionales, las reservas naturales o los bosques amazónicos, por no citar lugares únicos con una biodiversidad extraordinaria. Así como el Norte exige al Sur que le pague la deuda que es consecuencia de todos los créditos otorgados, de la misma manera el Norte debería restituir al Sur le enorme deuda ecológica, de la que es deudor, por el modelo de desarrollo que está imponiendo en cualquier rincón del Planeta.
No sólo por una cuestión histórica, sino que a raíz de los datos sobre el cambio climático y el calentamiento del Planeta, la preservación del medioambiente será crucial y ya lo es para la supervivencia no sólo de nuestra generación, sino que también para las futuras.
Gobernanza mundial
Actualmente, entre el Norte y el Sur no existe ningún mecanismo de restablecimiento de la equidad de relaciones entre estas dos partes del planeta. El Norte desarrolla su función de cerebro, dentro de un autómata global terrestre, dejando para el Sur que sea su cuerpo, que lo alimente económica y materialmente, sin tener ninguna consideración en la sostenibilidad del sistema, por no decir en proveer un bienestar más generalizado.
En el ámbito político internacional, la ONU está en crisis desde hace una decena de años. No es posible conseguir que se tomen decisiones para el bien de toda la comunidad internacional, ya que el proceso de debate está afectado por bloqueos debidos al sistema de vetos dentro del Consejo de Seguridad, y a la predominancia de los intereses de ciertos países sobre otros.
Aunque los países africanos, latinoamericanos y asiáticos hayan intentado cuajar, a lo largo de los últimos 50 años, la formación de un bloque de países del Sur, no se ha obtenido el efecto deseado. Han sido varios los intentos en el período de la guerra fría (1945-1989) como la formación de los países no alineados, durante la conferencia de Bandung en 1955, así como el liderazgo de Nasser, para citar algunos ejemplos. En los últimos años ha habido algunos intentos para hacer frente a los países del Norte, con Chávez y el ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina, en la punta de lanza, intentando aglutinar a los países fuertes del área, como son Argentina y Brasil. Los resultados de esta iniciativa están aún por ver…
Modelos culturales exportados y alternativas
Con la Globalización se ha puesto en marcha todo un proceso de puesta al centro de una sola forma de desarrollo posible, que con el tiempo se ha visto acompañada de unas matices un poco contradictorias, como el paradigma de desarrollo sostenible. Aunque vivamos en un entorno donde el sistema capitalista ha actuado de manera que puede apropiarse de todo lo que se pueda comprar y vender, no se ha dejado el espacio para que cada población elija su propia manera de desarrollarse, obligando a todos lo países a sumarse al carro del neoliberalismo con sus relativas consecuencias.
No obstante existen movimientos sociales y corrientes de pensamiento que creen que se puede plantear y realizar otra forma de entender las relaciones entre el Norte y el Sur. En el continente latinoamericano se ha empezado a formar una coalición de Estados cuyos gobernantes tienen el objetivo específico de contrarrestar el modelo de desarrollo impuesto por Estados Unidos y el Norte en general, con un modelo propio de desarrollo local distinto, que varié según las variables locales. Venezuela y Bolivia han empezado a construir sinergias en el continente para poderse ayudar recíprocamente y proponer una alternativa a los tratados de libre comercio que desde hace tiempo Estados Unidos van proponiendo+ a estos países.
El ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina, parece encontrar seguidores. El ALBA parece haber impulsado otros cambios en las relaciones del Cono Sur con el Norte: Argentina, Brasil y los países Andinos parecen haber tomado con más fuerza la decisión de oponerse a un modelo de desarrollo impuesto para apostar a un modelo que tenga en cuenta sus propias exigencias de impulsar el desarrollo de determinados ámbitos locales. Y precisamente ésta es una manera de plantear las alternativas a este tipo de relaciones entre estos dos lados del Planeta, intentar equilibrar las relaciones de fuerzas para que todo puedan expresar, con su propia voz y según sus necesidades, lo que quieren ser en futuro, como quieren desarrollarse, sin imposiciones o razones de Estado o de fuerza mayor.
De aquí surgen muchas propuestas para retocar lo existente o proponer nuevas ideas, de lo que ya está puesto en marcha se trataría de efectuar una cooperación al desarrollo que tenga más calidad, que se acerque más a las necesidades reales de las poblaciones locales, y no solamente a los del país donante; para contrastar el modelo nihilista del comercio a toda costa que minimiza aún más los costes, existe ya un tipo de comercio que se tiene que fomentar o por lo menos considerar los conceptos que plantea, de dignidad y de remuneración justa, para llegar para que todos los sectores dejen de explotar a gente durante la cadena productiva, el comercio justo y finalmente proponer un desarrollo que venga desde dentro de los países y
que no sea propuesto desde arriba después de muchas estadísticas, un desarrollo endógeno, que recoja las propuestas locales, de las comunidades, que se vaya dibujando a partir de la gente y para la gente misma.
Aunque no salga en las televisiones del Norte, las poblaciones del Sur nos han demostrado, especialmente las latinoamericanas, que se pueden revertir ciertos órdenes para poder exigir más libertad, dignidad y de poder decidir sobre sus futuros. Quizás esto sí que se debería exportar a nuestro Norte tan dormido y aficionado a mantener el status quo.
Eva Veroli
POBREZA Y DESIGUALDAD
MARÍA ANABEL GARCÍA NEILA
La pobreza no se entiende por igual en el mundo. Existe un Norte rico y un Sur pobre. Más de tres cuartas partes de los seres humanos viven en el Sur, con una renta por cápita muy baja. De ellos, más de 1000 millones de personas se encuentran en la pobreza absoluta: pasan con un dólar al día, padeciendo hambre y desnutrición.
La población de estos países tiene una esperanza de vida muy corta, alta proporción de analfabetismo, dificultad de acceso al agua potable, elevada mortalidad infantil y se enfrentan a enfermedades como la malaria y el SIDA.
Miles de ciudadanos de los países del sur emigran cada año hacia el Norte con la esperanza de salir de la miseria. Como inmigrantes realizan los trabajos que nadie quiere y tienen que enfrentarse además al rechazo y la xenofobia.
El problema de la pobreza está estrechamente relacionado con el problema de la desigualdad entre ricos y pobres. No es tanto una cuestión de escasez, sino de distribución injusta de la riqueza. Basta un dato para hacernos una ida de esto: los ingresos de los 1000 millones de personas más ricas del mundo son 150 veces mayores que los ingresos de los 1000 millones de personas más pobres del planeta.
Causas de la pobreza del Sur.
Muchos de los países de Sur no sólo son ricos en tradiciones culturales, sino también en abundantes recursos naturales, como petróleo, minerales, reservas forestales, etc ¿Cómo se explica entonces su pobreza económica? Ésta no se debe a un destino irremediable ni es un hecho inevitable. En buena parte es obra del ser humano. La pobreza del Sur es en parte consecuencia de un proceso histórico de exclusión y marginación política y económica del Sur. Determinadas decisiones políticas y económicas han sido tomadas por los países ricos del Norte en función de sus propios intereses sin tener en cuenta a los demás países. La riqueza de Norte se ha producido a costa del empobrecimiento del Sur. Entre las causas que han provocado o agravado la pobreza del Sur destacan:
Herencia colonial: hasta épocas relativamente recientes, la mayoría de los países del Sur han sido colonias dependientes políticamente de algún país del Norte. Los países colonialistas no estaban interesados en el desarrollo de sus colonias, sino en la obtención de materias primas para su industria. La economía actual de esos países no ha cambiado mucho a pesar de la independencia política.
El comercio mundial: se basa en un intercambio injusto y desigual: Las materias primas representan el 80% de las exportaciones des Sur, pero son las compañías multinacionales del Norte las que controlan el mercado y deciden los precios. El precio de las materias primas no ha dejado de bajar en los últimos 20 años. En cambio, el Norte vende sus productos industriales cada vez más caros y se protege de los del Sur por medio de aranceles muy elevados, marginando al Sur del comercio mundial.
La elevada deuda externa: la deuda de los países del Sur supone el mayor obstáculo actual para su desarrollo. Los países endeudados tienen que dedicar la mayor parte de los ingresos de sus exportaciones al pago de la deuda y de los intereses abusivos. El esfuerzo económico para pagar la deuda afecta a la población de estos países, pues los salarios son muy bajos, gran parte de la producción se destina a la exportación, restringiéndose el comercio interno, y se pueden dedicar muy pocos fondos a la sanidad o la educación.
Ante tan lamentable situación, los países del Norte tendrían que ayudar a los países del Sur, pero no es así; en realidad, el Sur da más al Norte que el Norte al Sur. El Sur paga elevados intereses por la deuda, capitales que se fugan hacia los bancos del Norte en busca de mayor interés y seguridad; el Sur sirve de almacén para los residuos de la industria del Norte; da grandes beneficios económicos para las empresas multinacionales del Norte; también da productos primarios y mano de obra para la industria muy baratos; y finalmente cerebros que huyen hacia el Norte ¿Qué da el norte al sur? Ayuda insuficiente, residuos industriales contaminantes, altos aranceles y barreras comerciales para proteger su industria, productos industriales y tecnología a precios muy altos y frenos a la inmigración.
Por todo lo expuesto, creo que se tendría que establecer un nuevo orden mundial económico y humano, basado en la cooperación y el interés común y con un objetivo principal: acabar con la pobreza y con la marginación del Sur. Esto no es una utopía , sino una necesidad cada día más apremiante frente a los crecientes peligros que amenazan la supervivencia común. Este nuevo orden mundial es necesario por razones de justicia, pero también para asegurar la supervivencia y el bienestar de todos.
Reflexiones geopolíticas
RELACIONES NORTE-SUR
Abordar sintéticamente las relaciones entre el así llamado Norte del Planeta y el Sur, conlleva una primera definición que, de todos modos, no deja de ser una catalogación para facilitar la explicación de ciertas temáticas como la de la deuda, por ejemplo. Mirar el planeta desde el punto de vista de las relaciones Norte y Sur es una de las muchas formas que existen para leer fenómenos actuales como la globalización y la interdependencia existentes en nuestro planeta.
Podríamos hablar de primer mundo y tercer mundo, o de países ricos y empobrecidos, o de centro y periferia, pero nos limitaremos a conceptualizar esta definición añadiéndole matices para que no se limite la visión del mundo sólo al parámetro geográfico. Por Norte del mundo se entiende el área que correspondería a Europa, Estados Unidos, Japón y Australia. Por Sur se entiende en sentido geográfico el sur del planeta: América Latina, África y Asia (excepto Japón).
Aunque se haga referencia a estos conceptos hay que destacar también que no se trata de contenedores asépticos: existen, en nuestras ciudades del Norte, zonas periféricas, donde se encuentran bolsas de pobreza, de conflictos sociales y de marginación, que podrían tener las mismas características que zonas del Sur empobrecidas. De la misma manera, en los países del Sur existen élites y franjas muy restringidas pero privilegiadas de la población, que viven según los estándares del Norte, y que de acuerdo con ello, están interesadas en mantener ciertos status quo. Así que, cuando hablamos de desequilibrios dentro de las relaciones Norte y Sur, existe también una relación directa entre los actores, en ambos sitios, que acaban perpetuando ciertas situaciones. El interés económico y de ganancia que tienen, les conducen a querer perpetuar unas relaciones desiguales e insostenibles entre los distintos Nortes y Sures existentes.
Historia de las Relaciones Norte-Sur
Históricamente las relaciones entre el Norte y el Sur del Planeta no se han desarrollado en condiciones de igualdad. Si observamos como Europa y Japón, primero, y Estados Unidos, más tarde, han ido influyendo en el resto del mundo y abriendo camino más allá de sus fronteras, nos daremos cuenta que la relación entre estas dos áreas del planeta no ha podido ser de iguales desde el principio. Tanto en el continente Latinoamericano (con la conquista iniciada por los Estados español y portugués), así como en el continente Africano (con olas de penetración colonial portuguesa, francesa, británica, belga y holandesa, siglos más tarde) se pudieron instaurar relaciones basadas en la expoliación de recursos y explotación de seres humanos, así como políticas de sometimiento y asimilación cultural. Estas ‘políticas’ han dejado de lado toda una civilización tradicional, originaria, a cuesta de la predominancia de una sola civilización occidental: es lo que Serge Latouche llama “Occidentalización del mundo”. Occidentalización que ha tenido y tiene unos claros vencedores y vencidos: si en 1820 la relación de ingresos entre el 20% más rico del planeta en relación al 20% más pobre era de 3 a 1; en 1870 de 5 a 1; en 1920 de 7 a 1; en 1960 de 30 a 1; en 1980 de 60 a 1 y en el 2000 de 80 a 1. Ese 20% de población más enriquecida tiene el 82% de los recursos y principalmente vive en el Norte, aunque no exclusivamente: también en las capitales de los países del Sur. Más adelante en el tiempo, después de las dos guerras mundiales que azotaron al mundo en la primera mitad del Siglo XX, el panorama podría haber cambiado con la fundación de la Organización de Naciones Unidas, en abril del 1945, cuando se pensó que las relaciones entre los Estados, en general, serían más equitativas. En aquel momento se proveyeron órganos internacionales de discusión y pacificación de controversias, órganos que ayudarían a los estados africanos o asiáticos a salir de la colonización (como fue el Consejo de Administración Fiduciaria de la ONU). Se pensó también en un marco económico internacional, llamado marco de Bretton Woods, que se creó en 1944, el cual daría origen al Grupo del Banco Mundial (como banco de reconstrucción y desarrollo), al Fondo Monetario Internacional (como órgano de estabilización financiera internacional) y al Acuerdo General sobre Comercio y Tarifas (GATT, por sus siglas en inglés, General Agreement on Tariffs and Trade), padre de la futura Organización Mundial del Comercio que nacería en 1995. Aunque ésta podría haber sido una oportunidad histórica para que todos los Estados hubieran podido participar abiertamente y sin discriminación para conseguir el pleno desarrollo de sus pueblos, eso no se produjo. La reunión de Bretton Woods fue una nueva repartición del poder entre las potencias económicas, de la que sobresalía la hegemonía ya imperante, por aquel entonces, de los Estados Unidos de América. Europa Occidental, gracias al plan Marshall auspiciado por la potencia norteamericana, se recuperó del conflicto mundial, cosa que no sucedió con África, Asia o Latinoamérica.
Inicio de la actual crisis de la deuda externa
A finales de la década de los 60 los EEUU entran en una crisis económica debido a la pérdida de competitividad de sus productos en el escenario internacional (lo cual origina un importante déficit comercial, ya que empieza a importar más de lo que exporta). A ello se une que la Casa Blanca se ve embarrancada en una guerra sin tregua al comunismo, en ese momento en Vietnam (guerra que originó un enorme déficit presupuestario en las arcas norteamericanas). El doble déficit, comercial y presupuestario, obliga a la administración Nixon a romper la baraja del ‘equilibrio’ financiero devaluando por dos veces el dólar, la moneda de referencia en el sistema financiero internacional desde los acuerdos de Bretton Woods. Con ello se rompen las paridades fijas entre monedas y, de esta manera, los EEUU consiguen internacionalizar su crisis financiera interna. Crisis que no querrán acarrear los países exportadores de petróleo, los cuales, para compensar la devaluación del dólar, aumentan de manera exponencial el precio del petróleo en el escenario internacional. Con un petróleo mucho más caro, el mundo occidental entre en una crisis productiva sin precedentes que durará durante toda la década de los 70 y parte de los 80. Por su parte, los países exportadores de petróleo, invaden los bancos de los dólares conseguidos por el elevado coste del crudo. Estos ‘petrodólares’ no pueden invertirse en las economías del Norte debido a la crisis imperante.
Así las cosas, la banca privada necesita un nuevo mercado donde invertir: ¿dónde mejor que en un Sur ávido de recursos financieros para desarrollar sus economías? En ese momento pues, tanto la banca como los Estados del Norte prestan ingentes cantidades de dinero, los primeros para ‘reciclar’ esos petrodólares, los segundos con la intención de abrir nuevos mercados donde poder exportar y, así, poder salir de su crisis productiva. En los años siguientes este Sur endeudado se encontraría ya en una telaraña en la que empezaría a pagar en servicio de la deuda (retorno del capital más intereses) mucho más de lo que recibiría como Ayuda Oficial al Desarrollo. Así, por ejemplo, desde los 80 los países empobrecidos han pagado 7 veces lo que debían en 1980 y, sin embargo, la deuda se ha multiplicado por 4 veces, ya que principalmente lo que se han pagado han sido intereses sobre intereses de nuevos créditos que han servido para refinanciar una deuda anterior.
Los Planes de Ajuste Estructural y el Consenso de Washington
Ante una situación tan insostenible hubo algunos países que declararon no poder pagar la deuda, como México en 1982. La respuesta de la comunidad y los organismos internacionales fue la de renegociar las deudas a cambio de que los países endeudados aplicasen los Programas de Ajuste Estructural (PAE), que se ‘vendieron’ como la receta mágica que deberían ayudar a estos Estados a salir de la crisis causada por la espiral de la deuda. No obstante, los PAE no supusieron un efecto de mejora de las condiciones económicas de estos países, sino que acabó o no generando ningún efecto, o empeorando las ya inestables condiciones macroeconómicas de los países.
Las políticas macroeconómicas que se adoptaron con los PAE encuentran su fuente de inspiración en los principios del así llamado Consenso de Washington que consisten en:
• disciplina fiscal, que garantice un excedente presupuestario;
• desvío de las prioridades del gasto público en dirección a las áreas más productivas;
• reforma impositiva encaminada a bajar las tasas de impuestos;
• liberalización de los mercados financieros;
• mantenimiento de tipos de cambio estandarizados y competitivos;
• liberalización del comercio, supresión de las contingencias y baja de aranceles aduaneros;
• igual tratamiento a las inversiones extranjeras directas que a las internas;
• privatizaciones;
• desregulaciones, también de los sectores con fines sociales;
• garantía de los derechos de propiedad.
Estos planes, aconsejados por el FMI y el BM, han constituido una forma de intervención en la política económica de los países del sur muy fuerte y condicionada sobre todo, a la concesión de préstamos y ayudas económicas. La diligente aplicación de estas medidas conllevó un aumento del endeudamiento por parte de estos países que siguieron necesitando créditos que se les otorgó por parte del norte y que tenían la finalidad de poder internacionalizar aún más sus propias economías.
Es de destacar que en este proceso no solo hay una élite del Norte que obliga, condiciona, acciona según sus propios intereses, sino que existe y ha habido una complicidad con las élites dirigentes del Sur, que para poder seguir manteniendo el poder y el control en sus propios países, han ofrecido su soporte y colaboración para la aplicación de recetas neoliberales y poderse, al mismo tiempo, enriquecer personalmente sin cambiar las condiciones económicas de sus poblaciones que siguen encontrándose en una situación de pobreza. Unos ejemplos: Suharto en Indonesia, Marcos en Filipinas, los generales Argentinos durante la dictadura.
No todo es limpio
Uno de los aspectos que caracterizan las relaciones desiguales entre Norte y Sur es el efecto que éstas conllevan en el medioambiente. Aunque se sabe que el Sur debe al Norte una enorme deuda externa, nunca se habla de la deuda ecológica que el Norte le debe al Sur por apropiarse de los recursos y por contaminar el medio ambiente. Desde el principio de la época colonial el Norte ha estado sistemáticamente expoliando los recursos a las entonces colonias, territorios que curiosamente hoy coinciden con lo que denominamos Sur.
El Norte no se ha planteado seriamente los impactos medioambientales de este expolio sistemático de recursos naturales. No ha incorporado en su economía las externalidades que conlleva el actual modelo de desarrollo al no querer considerar los impactos medioambientales relacionados con la implantación de industrias en áreas no contaminadas como son los parques nacionales, las reservas naturales o los bosques amazónicos, por no citar lugares únicos con una biodiversidad extraordinaria. Así como el Norte exige al Sur que le pague la deuda que es consecuencia de todos los créditos otorgados, de la misma manera el Norte debería restituir al Sur le enorme deuda ecológica, de la que es deudor, por el modelo de desarrollo que está imponiendo en cualquier rincón del Planeta.
No sólo por una cuestión histórica, sino que a raíz de los datos sobre el cambio climático y el calentamiento del Planeta, la preservación del medioambiente será crucial y ya lo es para la supervivencia no sólo de nuestra generación, sino que también para las futuras.
Gobernanza mundial
Actualmente, entre el Norte y el Sur no existe ningún mecanismo de restablecimiento de la equidad de relaciones entre estas dos partes del planeta. El Norte desarrolla su función de cerebro, dentro de un autómata global terrestre, dejando para el Sur que sea su cuerpo, que lo alimente económica y materialmente, sin tener ninguna consideración en la sostenibilidad del sistema, por no decir en proveer un bienestar más generalizado.
En el ámbito político internacional, la ONU está en crisis desde hace una decena de años. No es posible conseguir que se tomen decisiones para el bien de toda la comunidad internacional, ya que el proceso de debate está afectado por bloqueos debidos al sistema de vetos dentro del Consejo de Seguridad, y a la predominancia de los intereses de ciertos países sobre otros.
Aunque los países africanos, latinoamericanos y asiáticos hayan intentado cuajar, a lo largo de los últimos 50 años, la formación de un bloque de países del Sur, no se ha obtenido el efecto deseado. Han sido varios los intentos en el período de la guerra fría (1945-1989) como la formación de los países no alineados, durante la conferencia de Bandung en 1955, así como el liderazgo de Nasser, para citar algunos ejemplos. En los últimos años ha habido algunos intentos para hacer frente a los países del Norte, con Chávez y el ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina, en la punta de lanza, intentando aglutinar a los países fuertes del área, como son Argentina y Brasil. Los resultados de esta iniciativa están aún por ver…
Modelos culturales exportados y alternativas
Con la Globalización se ha puesto en marcha todo un proceso de puesta al centro de una sola forma de desarrollo posible, que con el tiempo se ha visto acompañada de unas matices un poco contradictorias, como el paradigma de desarrollo sostenible. Aunque vivamos en un entorno donde el sistema capitalista ha actuado de manera que puede apropiarse de todo lo que se pueda comprar y vender, no se ha dejado el espacio para que cada población elija su propia manera de desarrollarse, obligando a todos lo países a sumarse al carro del neoliberalismo con sus relativas consecuencias.
No obstante existen movimientos sociales y corrientes de pensamiento que creen que se puede plantear y realizar otra forma de entender las relaciones entre el Norte y el Sur. En el continente latinoamericano se ha empezado a formar una coalición de Estados cuyos gobernantes tienen el objetivo específico de contrarrestar el modelo de desarrollo impuesto por Estados Unidos y el Norte en general, con un modelo propio de desarrollo local distinto, que varié según las variables locales. Venezuela y Bolivia han empezado a construir sinergias en el continente para poderse ayudar recíprocamente y proponer una alternativa a los tratados de libre comercio que desde hace tiempo Estados Unidos van proponiendo+ a estos países.
El ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina, parece encontrar seguidores. El ALBA parece haber impulsado otros cambios en las relaciones del Cono Sur con el Norte: Argentina, Brasil y los países Andinos parecen haber tomado con más fuerza la decisión de oponerse a un modelo de desarrollo impuesto para apostar a un modelo que tenga en cuenta sus propias exigencias de impulsar el desarrollo de determinados ámbitos locales. Y precisamente ésta es una manera de plantear las alternativas a este tipo de relaciones entre estos dos lados del Planeta, intentar equilibrar las relaciones de fuerzas para que todo puedan expresar, con su propia voz y según sus necesidades, lo que quieren ser en futuro, como quieren desarrollarse, sin imposiciones o razones de Estado o de fuerza mayor.
De aquí surgen muchas propuestas para retocar lo existente o proponer nuevas ideas, de lo que ya está puesto en marcha se trataría de efectuar una cooperación al desarrollo que tenga más calidad, que se acerque más a las necesidades reales de las poblaciones locales, y no solamente a los del país donante; para contrastar el modelo nihilista del comercio a toda costa que minimiza aún más los costes, existe ya un tipo de comercio que se tiene que fomentar o por lo menos considerar los conceptos que plantea, de dignidad y de remuneración justa, para llegar para que todos los sectores dejen de explotar a gente durante la cadena productiva, el comercio justo y finalmente proponer un desarrollo que venga desde dentro de los países y
que no sea propuesto desde arriba después de muchas estadísticas, un desarrollo endógeno, que recoja las propuestas locales, de las comunidades, que se vaya dibujando a partir de la gente y para la gente misma.
Aunque no salga en las televisiones del Norte, las poblaciones del Sur nos han demostrado, especialmente las latinoamericanas, que se pueden revertir ciertos órdenes para poder exigir más libertad, dignidad y de poder decidir sobre sus futuros. Quizás esto sí que se debería exportar a nuestro Norte tan dormido y aficionado a mantener el status quo.
Eva Veroli
POBREZA Y DESIGUALDAD
MARÍA ANABEL GARCÍA NEILA
La pobreza no se entiende por igual en el mundo. Existe un Norte rico y un Sur pobre. Más de tres cuartas partes de los seres humanos viven en el Sur, con una renta por cápita muy baja. De ellos, más de 1000 millones de personas se encuentran en la pobreza absoluta: pasan con un dólar al día, padeciendo hambre y desnutrición.
La población de estos países tiene una esperanza de vida muy corta, alta proporción de analfabetismo, dificultad de acceso al agua potable, elevada mortalidad infantil y se enfrentan a enfermedades como la malaria y el SIDA.
Miles de ciudadanos de los países del sur emigran cada año hacia el Norte con la esperanza de salir de la miseria. Como inmigrantes realizan los trabajos que nadie quiere y tienen que enfrentarse además al rechazo y la xenofobia.
El problema de la pobreza está estrechamente relacionado con el problema de la desigualdad entre ricos y pobres. No es tanto una cuestión de escasez, sino de distribución injusta de la riqueza. Basta un dato para hacernos una ida de esto: los ingresos de los 1000 millones de personas más ricas del mundo son 150 veces mayores que los ingresos de los 1000 millones de personas más pobres del planeta.
Causas de la pobreza del Sur.
Muchos de los países de Sur no sólo son ricos en tradiciones culturales, sino también en abundantes recursos naturales, como petróleo, minerales, reservas forestales, etc ¿Cómo se explica entonces su pobreza económica? Ésta no se debe a un destino irremediable ni es un hecho inevitable. En buena parte es obra del ser humano. La pobreza del Sur es en parte consecuencia de un proceso histórico de exclusión y marginación política y económica del Sur. Determinadas decisiones políticas y económicas han sido tomadas por los países ricos del Norte en función de sus propios intereses sin tener en cuenta a los demás países. La riqueza de Norte se ha producido a costa del empobrecimiento del Sur. Entre las causas que han provocado o agravado la pobreza del Sur destacan:
Herencia colonial: hasta épocas relativamente recientes, la mayoría de los países del Sur han sido colonias dependientes políticamente de algún país del Norte. Los países colonialistas no estaban interesados en el desarrollo de sus colonias, sino en la obtención de materias primas para su industria. La economía actual de esos países no ha cambiado mucho a pesar de la independencia política.
El comercio mundial: se basa en un intercambio injusto y desigual: Las materias primas representan el 80% de las exportaciones des Sur, pero son las compañías multinacionales del Norte las que controlan el mercado y deciden los precios. El precio de las materias primas no ha dejado de bajar en los últimos 20 años. En cambio, el Norte vende sus productos industriales cada vez más caros y se protege de los del Sur por medio de aranceles muy elevados, marginando al Sur del comercio mundial.
La elevada deuda externa: la deuda de los países del Sur supone el mayor obstáculo actual para su desarrollo. Los países endeudados tienen que dedicar la mayor parte de los ingresos de sus exportaciones al pago de la deuda y de los intereses abusivos. El esfuerzo económico para pagar la deuda afecta a la población de estos países, pues los salarios son muy bajos, gran parte de la producción se destina a la exportación, restringiéndose el comercio interno, y se pueden dedicar muy pocos fondos a la sanidad o la educación.
Ante tan lamentable situación, los países del Norte tendrían que ayudar a los países del Sur, pero no es así; en realidad, el Sur da más al Norte que el Norte al Sur. El Sur paga elevados intereses por la deuda, capitales que se fugan hacia los bancos del Norte en busca de mayor interés y seguridad; el Sur sirve de almacén para los residuos de la industria del Norte; da grandes beneficios económicos para las empresas multinacionales del Norte; también da productos primarios y mano de obra para la industria muy baratos; y finalmente cerebros que huyen hacia el Norte ¿Qué da el norte al sur? Ayuda insuficiente, residuos industriales contaminantes, altos aranceles y barreras comerciales para proteger su industria, productos industriales y tecnología a precios muy altos y frenos a la inmigración.
Por todo lo expuesto, creo que se tendría que establecer un nuevo orden mundial económico y humano, basado en la cooperación y el interés común y con un objetivo principal: acabar con la pobreza y con la marginación del Sur. Esto no es una utopía , sino una necesidad cada día más apremiante frente a los crecientes peligros que amenazan la supervivencia común. Este nuevo orden mundial es necesario por razones de justicia, pero también para asegurar la supervivencia y el bienestar de todos.
viernes, 22 de julio de 2011
La carrera armamentista


La carrera armamentista
Se denomina carrera armamentista a la coexistencia competitiva de armamentos y desarrollo de tecnología durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y Unión Soviética. Este modo de estar en alerta se fundamentó, justamente, en el peligro de que cualquiera de ambos bloques pudiera desencadenar una guerra de alcance nuclear.
La colaboración militar y armamentista llevada a cabo por los dos bloques en los diferentes conflictos como el árabe-israelí, Corea, Vietnam y Cuba, estaba destinada fortalecer y expandir su poder frente al bloque contrario.
La dominación espacial y astronómica también se constituyó como un signo de preponderancia de una potencia sobre otra. En 1957 los soviéticos colocaron el primer satélite Sputnik en orbitar el planeta; meses más tarde lanzaron el Sputnik II, colocando dentro a la perra Laika, primer ser vivo en salir al espacio (que no pudo regresar con vida ya que se quemó al tomar contacto con la atmósfera). En contrapartida, los americanos lanzaron el Explorer I en 1958. Del mismo modo, la URSS lanza en 1961 la nave Vostok I, con Yuri Gagarín a bordo, primer humano en ir y regresar vivo. Por su parte, Estados Unidos desarrolló las misiones Apolo 8 y Apolo 11, logrando en la primera de ellas divisar la cara oculta de la luna y en la segunda, pisar suelo lunar.
Existieron diferentes momentos en que la paz mundial estuvo en verdadero peligro. El primero de ellos se desarrolló durante la Guerra de Suez en 1956. Si bien existen causas ligadas al proceso de descolonización, fue explicita la presencia del bloque comunista en Medio Oriente.
La crisis de Berlín ocurrida entre 1958 y 1963 fue otro de los escenarios, derivando en la construcción del muro.
El conflicto de los misiles de 1962 consistió en el apoyo a Cuba mediante la instalación de una base militar desde donde poder amenazar a los Estados Unidos sin que éstos tuvieran la posibilidad de efectuar una rápida contraofensiva. Vale recordar los misiles americanos que amenazaban a URSS desde Turquía.
La base militar rusa en territorio cubano, con la instalación de misiles de largo alcance aún no operativos, fue descubierta por un avión espía americano y comunicado inmediatamente al Presidente Kennedy, quien respondió reforzando la Península de Florida con guarniciones militares, navales, aéreas y el bloqueo marítimo militar a Cuba. Mientras tanto, cuatro submarinos soviéticos con una capacidad equivalente a 15 toneladas de TNT se estacionaron alrededor de la isla de cuba en dirección a La Florida, con un alcance de 10 millas de radio.
Mientras tanto, el líder soviético, Nikita Khruschev declaró que no reconocería el derecho americano al bloqueo de Cuba y que los barcos soviéticos no tenían razón para respetarlo. De esta manera, el mundo entró en una verdadera tensión ante una posible III Guerra Mundial con alcance nuclear. A los días, informes periodísticos declararon que los buques soviéticos se habían detenido, luego, el Presidente Kennedy anunció el retiro de las instalaciones en territorio cubano. Aún así, los cuatro submarinos rusos seguían sumergidos sin ser divisados hasta entonces. Su descubrimiento por parte de un destructor americano puso en riesgo nuevamente las frágiles relaciones entre ambas potencias. Finalmente, nada ocurrió.
La acumulación de poder nuclear fue el medio para establecer un statu quo que podía desencadenar una guerra de alcance mucho más agresiva que las anteriores, una constante amenaza y ojo vigilante de una potencia sobre la otra y el instrumento para establecer alianzas en el mapa mundial que fortalecieran la influencia de ambos bloques, comunista y capitalista.
La carrera de armamentos El agudizamiento de las tensiones internacionales derivadas de las rivalidades económicas y coloniales así como del el auge del nacionalismo intransigente condujeron a una escalada en la producción de armamentos.
Europa se deslizaba por la senda de la guerra. Este período de tensiones internacionales ha recibido el nombre de "Paz Armada": "paz", porque todavía no ha estallado el conflicto, "armada" porque se prepara para él.
Los gobiernos consideraban que la guerra era inevitable y trataron de protegerse mediante alianzas, causando de esa forma los recelos y el reforzamiento militar de sus oponentes.
El Reino Unido incrementó sus gastos militares: los 44 millones de libras que invertía en 1899 se convirtieron en 77 millones en vísperas de la guerra.
Alemania, deseosa de construir una potente flota que pudiese competir con la británica, dio el salto de 90 millones anuales de marcos en 1899 a 400 millones entre 1910 y 1914. Francia y las restantes potencias incrementaron igualmente el potencial de sus respectivos ejércitos.
Cartel canadiense La carrera de armamentos fue fruto de esas tensiones, pero al tiempo contribuyó a agravarlas. Los gobiernos, valiéndose del uso de la propaganda, alentaron el nacionalismo y el miedo a fin de hacer sentir a la opinión pública que su país se encontraba en peligro frente a la hostilidad enemiga.
Poco pudieron hacer las fuerzas partidarias de la paz llamando a la sensatez y reclamando un sistema de arbitraje internacional que atenuara la tensión. En la Haya se celebraron en 1899 y 1907 dos conferencias con el objetivo de frenar la carrera armamentística.
Ambas terminaron en fracaso y simplemente consiguieron resultados parciales, como la creación del Tribunal Internacional de Arbitraje de la Haya y algunos acuerdos concretos sobre el trato a los prisioneros de guerra, que constituyeron el precedente de las convenciones sobre el reconocimiento de los derechos humanos.
J. Jaurés La izquierda europea en general y la Segunda Internacional en particular se significaron por su oposición a la política belicista. Se alzaron voces como la de Jean Jaurés o se elaboraron manifiestos como el de Zimmerwald (1915) invocando contra la guerra y abogando por el entendimiento.
No obstante, hubo sectores, que encuadrados en el seno del revisionismo, alentaron la colaboración de los partidos de izquierda con la burguesía, lo que en cierta medida frenó las posturas más comprometidas con el pacifismo. Antepusieron su sentimiento nacionalista a las invocaciones a la paz mundial.
Incluso, en seno del socialismo más radical, hubo quienes vieron en la guerra un mal útil, pues contribuiría a acelerar las contradicciones del capitalismo y posibilitaría la vía directa y rápida hacia la revolución.
Sea como fuere, las tesis nacionalistas alentadas por sectores militaristas se impusieron a las tesis pacifistas que fracasaron en sus esfuerzos por evitar el conflicto o ponerle fin, una vez comenzado.
Conflictos internacionales

La Primera Guerra Mundial
Antes de la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial (1914-1918) hubo conflictos que duraron más e involucraron igual número de naciones. Pero ésta es la primera oportunidad en que no sólo se enfrentan ejércitos profesionales, sino pueblos enteros.
El enfrentamiento puso término a un largo período de tranquilidad conocido como la "paz armada", que descansaba sobre dos cimientos: el potencial bélico y una intrincada red de pactos secretos entre los estados.
Iniciado por consideraciones de seguridad nacional y de prepotencia individual, terminó siendo un conflicto ideológico entre países con una visión democrática del mundo e imperios hostiles a estos ideales.
Luego de cuatro años de sufrimiento, que dejaron por lo menos diez millones de muertos y más de veinte millones de heridos, se alcanzó una paz inestable, que llevaba en su seno los gérmenes de la Segunda Guerra Mundial.
La paz armada
Durante un largo período, entre 1871 y 1914 la paz reinó en la mayor parte de Europa. La excepción fue la región de Los Balcanes, la más orienta de las penínsulas europeas de Mar Mediterráneo.
Sin embargo, esta paz se asemejaba a la calma aparente que muestran los volcanes antes de entrar en erupción. De hecho, el período a que nos referimos ha recibido de los historiadores el elocuente nombre de paz armada, ya que entre las naciones europeas existían muchas rivalidades en materia económica y debido a que las pretensiones colonialistas de unos y otros chocaban en múltiples oportunidades. Además, el auge de los sentimientos nacionalistas en diversas regiones aportaba su cuota de tensión.
En los siglos XVII y XVIII el escenario europeo había tenido cuatro protagonistas: Inglaterra, Francia, Austria y Rusia. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX se habían incorporado otros dos actores, que reclamaban un rol de importancia. Se trata de Italia y Alemania, que lograron en corto tiempo un espectacular desarrollo económico y humano. La situación había cambiado en el continente, cosa que no agradaba mucho a las potencias tradicionales como Francia y Rusia, quienes no querían ver su posición disminuida.
Armonía de los tres emperadores
En esa época, la paz tenía la fragilidad de un cristal. Para mantenerla, se recurrió a un impresionante despliegue de maniobras diplomáticas, que tuvo por resultado la constitución de diversas alianzas, que dejaron el continente europeo dividido en bloques de poder. Claro que la red de pactos era tan compleja, que desorientaba aún a los más expertos. Por este motivo, deberemos conformarnos con hablar de las principales alianzas, sin adentramos en más profundos laberintos. Tras la guerra de 1870-71, entre Francia y Alemania, en la que esta última había obtenido una lucida victoria, los bloques políticos se hicieron más sólidos y pasaron a constituir una pieza clave de la política internacional en la zona.
Otto von Bismarck, (en la imagen) Canciller alemán, fue la figura más destacada e influyente del período situado entre 1870 y 1890. Los éxitos guerreros habían dado al joven Imperio alemán la categoría de primera potencia militar en Europa. Sin embargo, este prestigio traía aparejadas algunas dificultades. Francia, derrotada, comenzó a alimentar un hondo resentimiento y un gran deseo de revancha. Pero eso no era todo. Para mantener el sitial recientemente ganado, Alemania necesitaba contar con buenos aliados. Empeñado en conseguirlos. Bismarck, puso en acción su formidable genio diplomático, propiciando un acercamiento hacia Austria. Ya años atrás, en 1866. el ejército prusiano había vencido a los austríacos, pero había tenido el buen tino de no imponer condiciones demasiado humillantes a los derrotados. De esta forma la Alemania unificada, que contaba con Prusia como núcleo principal, tenía la la puerta abierta para entenderse con su antiguo enemigo. En 1872 se celebró una entrevista en Berlín, entre los emperadores Guillermo I de Alemania y Francisco José, del Imperio austrohúngaro. También el zar de Rusia, Alejandro II, quiso participar en el encuentro y así nació lo que se conoce como la "armonía de los tres emperadores". En esta liga, Alemania tuvo el rol predominante y Bismarck, muy satisfecho, declaró que "la Europa reconocía al nuevo imperio alemán como el baluarte de la paz general".
La Triple Alianza
La armonía de los tres emperadores no duró mucho tiempo. La manzana de la discordia fue un conflicto que estalló en los Balcanes.
En 1877 Rusia entró en guerra con los turcos que dominaban, la península logrando la victoria. Tras el enfrentamiento, se firmó el Tratado de Berlín. En dicho acuerdo, a pesar de que Rusia ostentaba la calidad de vencedora no obtuvo todas las ventajas que esperaba. Durante la conferencia de paz, Bismarck no hizo nada por apoyar las pretensiones rusas. El zar, resentido, acusó a Bismarck de haber "olvidado sus compromisos". La armonía de los tres emperadores se había trizado.
A partir de ese momento, Bismarck comprendió que debía preocuparse no sólo de Francia, sino también de Rusia. La salida más aconsejable fue reforzar su amistad con Austria, con la que firmó un nuevo tratado secreto, de carácter defensivo. A este pacto se incorporó más tarde Italia. con lo que nació la Triple Alianza, firmada en Viena el 20 de mayo de 1882.
La Triple Entente
Francia y Rusia quedaron virtualmente aisladas luego de la constitución de la Triple Alianza. Esto no agradó para nada al zar. A pesar de los roces que habían tenido, se resistió a cortar definitivamente sus vínculos con la vigorosa Alemania. Por esa fecha, Rusia tenía un nuevo gobernante, el zar Alejandro III, que fue coronado en 1881. Bismarck hizo valer sus buenos oficios y este emperador ruso firmó un acuerdo con Guillermo I, por el cual se comprometió a mantenerse neutral en el caso de que una potencia extranjera atacase a Alemania, Dicho pacto secreto fue el último triunfo diplomático de Bismarck, quien fue alejado de su cargo en 1890. En Alemania también había subido un nuevo emperador, Guillermo II, que encarnaba la ambición imperialista que, por ese entonces alimentaba el pueblo alemán.
La caída de Bismarck no pasó inadvertida a los otros Países europeos. Sin el astuto Canciller, Alemania ya no parecía tan temible. Dadas las circunstancias, Francia y Rusia no tardaron en estrechar sus lazos de amistad. Llegaron así a pactar una alianza en 1892, la cual tenía un carácter puramente defensivo.
A esta amistad anglo-rusa adhirió años más tarde Inglaterra, preocupada por el creciente poder de Alemania. Así, para mantener el equilibrio con la Triple Alianza, surgió este segundo pacto conocido como la Triple Entente, o Triple Entendimiento, entre Francia, Rusia e Inglaterra.
El polvorín de los Balcanes
En las décadas previas a la Primera Guerra Mundial, el polvorín de Europa estuvo en la península de los Balcanes. En la actualidad se encuentran allí los estados de Rumania, Albania, Yugoslavia, Bulgaria, Grecia y parte de Turquía. Por el año 1910, sin embargo, el panorama en la región era diferente. Yugoslavia, por ejemplo, aún no existía, pues sólo se constituyó como país en 1919. En cambio, habían estados hoy desaparecidos. Entre ellos podemos citar a Serbia y Montenegro.
Los acontecimientos de los Balcanes, que según los entendidos constituyeron uno de los antecedentes inmediatos de la guerra europea son bastante complejos. Para comprenderlos es necesario tomar en cuenta que, por aquel entonces, los sentimientos nacionalistas eran un elemento importante en el panorama político. Si bien para algunos el nacionalismo era sinónimo de soberanía de un pueblo, para otros tenía un sentido más amplio. Entre estos últimos habría que citar a muchos patriotas alemanes que consideraban la nacionalidad como la agrupación étnica de los pueblos, aun cuando éstos estuvieran divididos por diversas fronteras políticas. Esto es lo que se conoce como la doctrina del pangermanismo. Pero los alemanes no eran los únicos que alimentaban ideas de este tipo. Entre los rusos existían corrientes similares, las paneslavistas que pretendían unir al Imperio ruso las naciones eslavas de Europa y los Balcanes.
A lo anterior hay que agregar el hecho de que los Balcanes y sus pueblos cristianos habían sido dominados durante mucho tiempo por los turcos musulmanes. Sin embargo, en la época que nos ocupa. Turquía se había debilitado y los cristianos ansiaban liberarse.
Las guerras balcánicas
Turquía aún tenía suficiente fuerza para combatir con éxito a los pueblos balcánicos por separado. Sin embargo, era demasiado débil para hacer frente a una coalición, Aprovechando este estado de cosas, en 1912, Serbia, Montenegro, Grecia y Bulgaria aunaron sus fuerzas para combatir a los turcos. En tres semanas habían logrado una victoria espectacular barriendo a Turquía del continente europeo casi por completo. (Al finalizar la primera guerra balcánica, el emperador alemán Guillermo II -en la foto-apoyó las pretensiones expansionistas de Austria)
Europa entera quedó sorprendida con la fulminante derrota turca. Sin perder el tiempo las potencias europeas se dispusieron a tomar cartas en el asunto. En la región se había producido un vacío de poder que muchos quisieron aprovechar.
Naturalmente, el asunto no era sencillo. Surgieron importantes puntos de fricción. Por ejemplo, Serbia reclamó la zona que hoy es Albania. Lo grave es que también Austria tenía pretensiones sobre ese territorio, de modo que se opuso vehementemente a los deseos serbios. Para ello contaba con el apoyo de sus aliados Alemanes e italianos. Claro que Serbia tampoco estaba sola. Disfrutaba de la simpatía de Rusia, que le dio su respaldo. La tensión subía minuto a minuto. Incluso muchos pensaron que estallaría una guerra a gran escala. Sin embargo, el peligro se disipó.
Finalmente, los países balcánicos se dieron cita en Londres para dictar la paz a Turquía. Claro que quedaba por resolver el asunto de la repartición de los territorios ganados. Y en eso estaban cuando Bulgaria decidió tomar la iniciativa... y las armas. Sin previo aviso atacó a Grecia y Serbia, dando comienzo a la segunda guerra balcánica
Una vez más, las potencias europeas tomaron partido. Alemania y el Imperio austro húngaro brindaron sus simpatías a Bulgaria, mientras Rusia y Francia se inclinaron por Serbia. El conflicto acabó con la derrota búlgara. La paz se firmó en Bucarest, en agosto de 1913. Se dice que las partes no quedaron muy satisfechas con el acuerdo y, de hecho, en el espíritu austríaco siguió latente el deseo de aplastar de una vez por todas a Serbia.
La carrera armamentista
Durante el período de la paz armada, las tensiones fueron tantas que en realidad debería hablarse de un estado intermedio entre la paz y la guerra. Si los cañones no eran los que llevaban la voz cantante en Europa, era sólo debido a los grandes esfuerzos de la diplomacia por mantener un cierto equilibrio de poderes. De hecho, en general reinaba un gran temor al estallido de una guerra. Y esto tenía una explicación lógica. Durante el enfrentamiento franco-prusiano de 1870, había quedado claro que, a partir de ese momento, las batallas no involucrarían sólo a los militares, como ocurría en la antigüedad. Serían naciones completas las que se verían envueltas en la movilización bélica. Los progresos en el campo de las máquinas de combate hacían que la guerra cobrara un rostro cada vez más amenazador, capaz de poner en jaque el porvenir de toda una nación.
Sin embargo, las potencias se vieron embarcadas en una vertiginosa carrera armamentista. Alemania, temerosa de sufrir un ataque francés de revancha, se preparaba concienzudamente para un eventual enfrentamiento. Los otros imitaban su ejemplo, para no quedar en posición de desventaja. Según un historiador, por ese entonces "las naciones mantenían, en tiempos de paz, ejércitos más considerables que antiguamente en tiempos de guerra
Las cifras vienen a corroborar lo anterior. Alemania, por ejemplo, contaba con más de 600 mil hombres de armas a fines del siglo XIX. El ejército francés tenía unos 550 mil soldados, el austríaco casi 400 mil y el ruso superaba el millón trescientos mil efectivos.
A esto hay que sumar el arsenal militar, que se hacía más sofisticado a medida que progresaba la técnica. Fusiles, cañones, ametralladoras acorazados y buques torpederos llenaban el inventario, que cada día lucía nuevas piezas como submarinos, dirigibles y aeroplanos. Como este material bélico debía ser renovado y actualizado permanentemente, resulta fácil comprender que absorbiera una tajada considerable de los presupuestos de las naciones.
La voz del pacifismo
Ante este inquietante panorama, no faltaron pacifistas que alzaron su voz para pedir una paz verdadera y sólida entre los estados. Ellos consideraban que los impresionantes preparativos bélicos terminarían por conducir al desastre, y pensaban que dicho peligro debía desterrarse.(En la foto, las manifestaciones pacifistas, como la que muestra la ilustración, no lograron impedir el estallido de la guerra en 1914)
La propaganda pacifista se centraba en puntos que aún hoy siguen en plena actualidad. Se pedía a los gobiernos llegar a un acuerdo para lograr el desarme o, al menos, a la limitación de los armamentos. También se abogaba por recurrir al arbitraje, como medio de solucionar las controversias internacionales.
Inglaterra dio un buen ejemplo en este sentido al someter a arbitraje un conflicto con los Estados Unidos. Este último país exigía una indemnización a los ingleses, por haber dejado armar en sus puertos, durante la Guerra de Secesión un barco sudista llamado "Alat bama". El tribunal dio la razón a los norteamericanos y el fallo fue acatado por Inglaterra. El Ministro inglés Gladstone, entonces, declaró: "Esta herida de amor propio pesa lo que un grano de polvo en la balanza, comparada con el valor moral de este ejemplo: dos grandes naciones entre las más fieras y las más sensibles al sentimiento patriótico, que vienen por su propia voluntad ante un tribunal lealmente escogido, en lugar de atenerse al juicio de la espada".
El Tribuna de la Haya
Hacia fines del siglo XIX se dio otro paso importante en pro de la paz por invitación del zar Nicolás II de Rusia., los representantes de 26 gobiernos se dieron cita en la ciudad de La Haya (Holanda) para buscar la forma de reducir los armamentos. Esta conferencia internacional se realizó en 1899, pero desgraciadamente no logró sus objetivos. Sin embargo, dio un fruto muy positivo. Se instituyó un tribunal permanente de arbitraje, ante el cual se han ventilado muchos casos y que continúa vigente hasta nuestros días.
Estas iniciativas pacifistas no fueron suficientes para evitar que los países recurrieran al viejo método de la violencia. El germen de la guerra venía incubándose desde hacía mucho y nada fue capaz de impedirle brotar en 1914.
Asesinato en Sarajevo
El sistema de equilibrio político conocido como paz armada había convertido a Europa en un campo minado que podía explotar en cualquier momento.
El estallido se produjo en la península de los Balcanes y el detonante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando(en la imagen junto a su familia) (sobrino del emperador Francisco José y heredero del trono de Austria-Hungría) en Sarajevo, capital de la provincia de Bosnia (28 de junio de 1914).
El crimen fue obra de militantes de un grupo terrorista servio conocido como "La Mano Negra", cuya cabeza principal era el jefe del Servicio de Inteligencia del Estado Mayor serbio. Es decir, el hombre que tenía por misión descubrir a los espías.
Francisco Fernando había viajado a los Balcanes para participar en las maniobras militares del ejército austriaco en Bosnia, territorio de población eslava anexionado por Austria en 1908.
Primer atentado
El 28 de junio, ya finalizadas las maniobras, el archiduque y su esposa asistieron a una ceremonia en la alcaldía de Sarajevo. Cuando el cortejo que lo acompaña cruzaba la ciudad en dirección a ese lugar, un nacionalista servio infiltrado en Bosnia lanzó una bomba contra el carruaje que lo conducía, pero sólo dañó al coche que iba tras el del archiduque. El agresor fue detenido mientras gritaba: "¡Soy un héroe, soy un héroe!"
En la alcaldía, durante la ceremonia, el alcalde leyó un discurso donde cantó la lealtad de los bosnianos al imperio. El archiduque no se contuvo y le interrumpió: "¿Cómo? ¡Vengo como visitante y se me recibe con bombas!"
Para prevenir otro atentado se cambió la trayectoria de regreso, pero desgraciadamente se eligió una calle en que había apostado otro nacionalista serbio, que disparó contra el archiduque y repitió el tiro contra su esposa, que recibió la bala en el estómago. Agonizante, Francisco Fernando balbuceó a su mujer:"¡Sofía, Sofía, no te mueras, por nuestros hijos!".
Sarajevo recibió la noticia del atentado con estupor, sin alegrarse por la muerte del archiduque. Tanto fue así que el asesino casi fue linchado por la multitud, debiendo ser rescatado por la policía.
En cambio, en Viena la noticia fue recibida con alivio, pues nadie quería al archiduque. Hasta muerto, el odio de la corte se ensañó con él. Como último gesto de menosprecio, se le organizó "un entierro principesco de tercera clase".
La II Segunda Guerra Mundial
El 8 de mayo de 1945 Alemania firma su rendición incondicional ante las fuerzas aliadas en Tiempos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) marcando el término del conflicto. Distanciada sólo 21 años de la Primera (1914-1918), es considerada una de las mayores tragedias vividas y provocadas por el hombre, pues en ella se vieron involucrados, directa o indirectamente, 56 países, con un costo para la humanidad de 36 millones de muertos.
PREAMBULO
La Italia de Mussolini
Finalizada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el rostro de Europa había sufrido notables transformaciones. En lugar de las 17 monarquías y tres repúblicas que existían antes del conflicto, quedaron 13 monarquías y 14 gobiernos republicanos. El cambio de sistema político en gran parte de Europa, sumado a los estragos materiales ocasionados por la guerra, dio origen a un tiempo de inestabilidad política y social en muchos países de la región.
Italia era una de las naciones que no había quedado muy conforme con la repartición de territorios hecha en virtud del Tratado de Versalles en 1919. Los italianos obtuvieron sólo los territorios de Trento y Trieste, cuando aspiraban a ganancias mucho mayores. Por otra parte, la miseria reinaba en los campos y la carestía azotaba las ciudades, haciendo crecer el descontento popular.
Fue en medio de este panorama que los socialistas ganaron las elecciones de noviembre de 1919. Con ellos en el poder, y ante la ineficacia de los poderes públicos, el movimiento obrero cobró mayor fuerza y fábricas fueron tomadas por los trabajadores, llegando a producirse una verdadera sublevación social.
El fascismo entra en Escena:
Fue en el contexto antes descrito que surgió una figura dispuesta a hacer frente a los avances del marxismo: Benito Mussolini. Este hombre, que en su juventud había sido albañil, labrador, herrero, y maestro, pasaría a la historia como el forjador del fascismo, ideología que llegó a instaurar una de las dictaduras más implacables de la historia. Mussolini fundó en 1914 un periódico, "Il popolo d'Italia", tribuna que utilizó para incitar la entrada de Italia a la Primera Guerra. Al término del conflicto bélico, creó una unión de ex combatientes bautizada como "Fascio di combatimento". De este grupo nació el movimiento fascista, de cuño nacionalista y anticomunista. Los fascistas declararon la lucha al comunismo y al débil gobierno de la época, organizando expediciones a los pueblos italianos, donde obligaban a dimitir a los alcaldes socialistas.
La Marcha de los "camisas negras": En mayo de 1921, Mussolini fue elegido diputado por Milán. Al año siguiente, el partido fascista se reunió, criticando ferozmente la neutralidad del gobierno en el conflicto "entre las fuerzas de la nación y las de la antinación". La cosa no quedó ahí, y llegaron a exigir la disolución del parlamento.
Mussolini estaba dispuesto a llegar al poder. Organizó una movilización general de los fascistas, conocidos como los "camisas negras", que marcharon sobre Roma en octubre de 1922. Los edificios públicos cayeron en poder de ellos, sin ofrecer mayor resistencia. El gobierno quiso dictar el estado de sitio; sin embargo, el rey Víctor Manuel III no se atrevió a firmar el decreto, por miedo a desencadenar una guerra civil. De esta forma, el gobierno cayó, produciéndose una crisis que culminó con Mussolini a la cabeza de un nuevo Ministerio. Los camisas negras habían triunfado. Desde entonces, el poder ejecutivo quedó en manos del "Duce", apelativo que significa líder y que identificó a Mussolini durante su vida pública.
Mussolini implantó una dictadura fascista definitivamente en 1925. Su régimen fue nacionalista y totalitario. La economía se organizó en base a corporaciones gremiales que agrupaban a obreros y patrones. El corporativismo es una de las características principales que identificaron al fascismo. La preparación militar de la población fue otro de los objetivos de Mussolini. Ya los niños pequeños, de cinco a 12 años, comenzaban a ser educados en este espíritu en las milicias. También había milicias de adolescentes entre 12 y 18 años, y otra para jóvenes mayores de 18.
Mussolini logró algunos éxitos económicos en cuanto a aumentos de producción y gobernó como amo y señor de Italia, destruyendo a todos los partidos no fascistas y a sus adversarios políticos.
La Crisis Económica de 1929
1929 está marcado en el calendario de la historia como el inicio de la crisis económica que sumió en la pobreza y la desesperación a millones de personas. La catástrofe financiera se inició en Estados Unidos, se expandió luego a Europa y terminó abarcando todo el mundo.
Para comprender las causas de este terremoto económico, es necesario retroceder algunos años. En el período que siguió a la Primera Guerra mundial fue necesario reparar los daños que había provocado el conflicto y en ello se ocuparon prácticamente todas las fuerzas de trabajo. En los inicios de la década de 1920 hubo gran prosperidad, por lo que la gente pensó que bonanza y paz eran dos términos que iban de la mano. Las fábricas aumentaron su producción y nuevas mercaderías se ofrecieron a las masas. La industria experimentó un auge que algunos han equiparado con una nueva fase de la Revolución Industrial.
Por otra parte, muchas personas tuvieron acceso a los productos ofrecidos gracias a un sistema de créditos. A nivel internacional, los créditos también jugaron un papel de gran importancia, ya que muchos de los proyectos de reconstrucción contaban con este tipo de financiamiento. El mismo pago de las indemnizaciones de guerra exigidas a Alemania, en virtud del Tratado de Versalles, era realizado gracias a una importante corriente de préstamos provenientes, sobre todo, de Estados Unidos y Gran Bretaña.
La corriente de créditos enviada desde Estados Unidos hacia Europa fue la causa principal del ambiente de prosperidad en el viejo continente. Pero la situación sólo podía mantenerse si los préstamos continuaban llegando. Estados Unidos era entonces el gran soporte del bienestar. Sin embargo, en el plano económico interno, la prosperidad que se vivía en ese país no poseía fundamentos muy sólidos. Todos querían enriquecerse y, cual más cual menos, especulaba en la bolsa de valores y el precio de las acciones alcanzó valores estratosféricos.
El 19 de octubre de ese mismo año los indicadores de cotizaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York entraron en una actividad febril. Los precios de las acciones cayeron como una avalancha, creando pánico en el mundo de las finanzas. Los banqueros y hasta el propio Presidente trataron de restaurar la confianza del público, asegurando que la crisis terminaría. Pero la realidad fue otra, llegando a ser caótica. Muchos perdieron sumas enormes de dinero y la cesantía causó estragos. Se dice que la cifra de desempleados llegó a 16 millones en 1932.
Esta crisis repercutió en Europa y el resto del mundo. Estados Unidos ya no estaba en condiciones de seguir haciendo inversiones en el extranjero y el colapso se extendió rápidamente. La consecuencia inmediata fue la miseria de millones de personas, y el resultado último, que esta gente desesperada fue presa fácil de doctrinas totalitarias que les prometían recuperación material y empleo a corto plazo. Esta situación puede ayudar a comprender cómo cobraron vigor los nazis, en Alemania, con Adolfo Hitler a la cabeza.
Hitler rumbo al poder
Al cabo de la Primera Guerra Mundial, Alemania se había transformado en una República, cuyo primer Presidentes fue Federico Ebert. Este político, del ala derecha del socialismo, asumió el cargo en 1919. La tarea de gobernar no era fácil y muchos grupos políticos se disputaban el poder en ese entonces. Entre ellos se encontraban los socialistas y los comunistas.
En medio de un clima de crisis económica social, durante la década de 1920 se produjeron varios intentos golpistas. Entre ellos hay uno que mencionaremos por la importancia que más tarde alcanzó su protagonista. Se trata del fallido golpe realizado en 1923 por el presidente del Partido Nacional Socialista, Adolfo Hitler, con el apoyo de militares ultra derechistas como el general Erich von Ludendorff. Fracasado este levantamiento, Hitler fue a dar a la cárcel. Al ser liberado, decidió intentar la conquista del poder por la vía legal.
Hitler y sus ideas: Adolfo Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau, en la frontera germano-austriaca. Hitler actuó guiado por una particular visión ideológica, sin asidero científico alguno. Postulaba que según los leyes naturales, los más fuertes debían imponerse a los más débiles. También consideraba que existía una tendencia natural hacia la duración de las razas, idea en la que se basó para luchar por la pureza de la raza aria , tronco étnico de los germanos. A juicio de Hitler, los arios eran una raza privilegiada "forjadora de cultura". Los judíos, en cambio, representaban para él un pueblo destructor de esa cultura. Hitler veía en el antisemitismo un fundamento de su misión histórica. No en vano pensaba que, al defenderse de los judíos, estaba colaborando con la obra del Señor. Esto le llevó a desencadenar una implacable persecución, que comenzó por despojar a los judíos de sus bienes, continuó con su discriminación en todos los aspectos y culminó con cinco millones de víctimas en los campos de concentración.
Según Hitler, la naturaleza demostraba que existían individuos superiores a otros. Por eso, el Estado debía organizarse en base a un principio aristocrático, donde la autoridad estaría en manos del líder, de especial capacidad, en el cual el pueblo depositaría su confianza. Esto explica que Hitler utilizara el título de Führer, o líder, en el régimen totalitario que logró instaurar. Por último, es necesario mencionar que el Führer consideraba fundamental para el porvenir de Alemania la conquista de un "espacio vital" en Europa, lo que implicaba la expansión territorial.
La oportunidad de triunfo se presentó para los nazis tras la crisis económica desatada el año 1929. La población estaba angustiada por la falta de trabajo y muchos capitalistas veían con temor el avance de los comunistas, que se habían hecho más fuertes después de la Revolución Rusa. Además, había en el ejército un deseo revanchista, provocado por la dura humillación que Alemania había sufrido en la Primera Guerra Mundial. Por todo esto, la idea nazi comenzó a ser captada con simpatía por parte de las masas alemanas, que quería recuperar su orgullo nacional. Así, tras algunos períodos de pugnas políticas, el Presidente Paul von Hindenburg entregó a Hitler la jefatura del gobierno.
A los seis meses de gobierno, Hitler había logrado uniformar la política y la administración del país. También creó el Ministerio de Propaganda, a cargo de Joseph Goebbels. Pero eso no era suficiente, pues en el Parlamento aún existía gente en contra de esas ideas. Poco a poco los nazis fueron ganando terreno y se apoderaron de los puestos claves. Hermann Goering, comisario de la aviación nacionalsocialista, creó un cuerpo especial de policía, con 80 mil hombres. Se trataba de la tristemente célebre Gestapo (Geheime Staatspolizei, o Policía Secreta del Estado Nacionalsocialista). Otro organismo del mismo tipo fue la policía nazi de élite S.S (Schutz staffel). Ambas sembraron terror entre los enemigos de Hitler.
Hitler consiguió finalmente que el Presidente Hindenburg le autorizara disolver el Parlamento y llamar a elecciones para el 5 de marzo de 1933.
El Tercer Reich
El 5 de marzo se efectuaron las elecciones y Hitler obtuvo el 43,9 por ciento de los votos. La esperada aplastante victoria no se produjo y Hitler tuvo que mostrar sus cartas. Los diputados que habían obtenido los comunistas fueron apresados a medida que se presentaban en el Parlamento. En mayo, el líder nazi mandó a sus tropas a incautarse de los bienes de todas las organizaciones obreras. Pronto hubieron de sufrir la misma suerte los socialdemócratas. El 14 de julio del mismo año, el Partido Nacional Socialista fue declarado el único legal en Alemania.
En 1934 murió Paul von Hindenburg y Hitler tomó el doble cargo: Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. Así quedó definitivamente instaurado el régimen totalitario del Führer, conocido como el Tercer Reich. No está muy claro cuáles fueron los dos Reich anteriores, pues los mismos nazis no lo tenían claro.
Política Exterior
Mientras tanto, la política internacional del Führer se concretaba en un pacto anticomunista con Japón, sellado en noviembre de 1936. Ese mismo año la Italia de Mussolini había ocupado militarmente Addis Abeba, capital de Abisinia, nación africana que hoy lleva el nombre de Etiopía. La acción fue condenada por Francia e Inglaterra, así es que Italia se acercó más a Alemania. Esta amistad quedó aún más de manifiesto cuando ambos países prestaron decidido apoyo al levantamiento de Francisco Franco contra el gobierno republicano de España, en 1936. Alemania e Italia entregaron material de guerra a Franco y también enviaron tropas especializadas a combatir en suelo español. Las otras potencias no quisieron provocar un enfrentamiento directo y se abstuvieron de intervenir en la lucha. Sólo Checoslovaquia y la Unión Soviética (ambos países desaparecidos actualmente) se sustrajeron en parte a esa política de no intervención. A pesar de lo anterior, se dice que la Guerra Civil Española fue una especie de campo de prueba, en el que se ensayaron las armas que luego habrían de usarse en la Segunda Guerra Mundial.
En 1937, Italia adhirió al pacto contra la propagación de los comunistas que ya habían firmado Alemania y Japón. Los bloques ya se perfilaban con nitidez.
Hitler siguió adelante y en 1938 Alemania anexó Austria a su territorio. En marzo de 1939 ocupó sin resistencia Bohemia y Moravia. Dos meses más tarde firmó el "Pacto de Acero" con Mussolini, por el cual Alemania e Italia se comprometieron a prestarse ayuda militar en caso de guerra. El Eje Berlín Roma quedó así sellado definitivamente. En agosto del mismo año, Hitler logró que la Unión Soviética firmase un pacto de no agresión con Alemania. Ello permitiría al Führer atacar Polonia, sin temor a una intervención soviética en el frente oriental. De esta forma, Adolfo Hitler tuvo el camino despejado. El estallido de la guerra era sólo cuestión de tiempo.
La Invasión de Polonia
La guerra
El 1º de septiembre de 1939 señaló el inicio de las hostilidades que desencadenarían, más tarde, la Segunda Guerra Mundial. En la madrugada de ese día, Alemania invadió Polonia, culminando así una prolongada campaña de agresiones. Gran Bretaña, que meses antes se había comprometido a garantizar las fronteras polacas, declaró la guerra a Alemania y, a continuación, Francia hizo lo mismo.
Es necesario recordar que al terminar el 31 de agosto subsistían aún vestigios de negociación. Hitler había aceptado recibir a un enviado plenipotenciario polaco, en tanto que Mussolini lograba un principio de entendimiento para celebrar una conferencia internacional orientada a arreglar todos los asuntos europeos en litigio. Esa noche Europa durmió mejor que las noches anteriores, en el convencimiento de que estaba franqueado el punto crítico de la crisis y que, una vez más, la paz sería la salvación del mundo.
Sin embargo, antes de la salida del sol del 1º de septiembre de 1939 las unidades blindadas alemanas cruzaron la frontera y cientos de bombas cayeron sobre las ciudades polacas. En cosa de horas fueron destruidos los aeródromos, puentes, caminos, vías férreas y la escasa fuerza aérea polaca. El impacto fue grande en toda Europa. Las radios nazis difundían noticias minuto a minuto, diciendo que su territorio había sido violado y que las minorías germanas en Polonia sufrían matanzas, situación que había obligado al ejército a intervenir. También se decía que Alemania no pretendía declarar la guerra, sino que se trataba de una expedición de castigo.
Hasta entonces se suponía que Alemania estaba todavía bajo el régimen del Tratado de Versalles, que había limitado sus tropas a un máximo de cien mil soldados profesionales, distribuidos en 10 pequeñas divisiones de infantería y caballería, y le habían prohibido tener armas acorazadas, artillería pesada, aviación y un Estado Mayor. En 1935, con la restauración del servicio militar obligatorio, Hitler había desobedecido esa imposición y desde ese momento inició un plan de rearme. En todo caso, Hitler había tomado mucho antes la decisión de invadir Polonia, pero siempre se las había arreglado para esconder sus propósitos y para distraer la atención de sus potenciales enemigos. El 31 de agosto de 1939 dio curso al llamado Fall Weiss o Plan Blanco, que debería comenzar el día siguientes a las 4:45 horas. Previamente, tres ejércitos se habían emplazado a lo largo de la frontera con Polonia.
En esta oportunidad, Alemania empleó una táctica que luego sería conocida como guerra relámpago, sistema que más tarde aplicaría en múltiples oportunidades contra las naciones que invadió. La resistencia polaca fue casi nula, ya que el mismo día del ataque germano quedó sin fuerza aérea y con sus tropas desalentadas. En dos semanas Alemania aniquiló todos los esfuerzos de defensa. Antes de un mes, Polonia desaparecía del mapa. La Unión Soviética aprovechó toda esta confusión y ocupó la parte oriental del país así invadido. Un acuerdo posterior entre el Premier soviético José Stalin y Hitler determinó el reparto de Polonia.
También en esa época la URSS se anexó Lituania, Estonia y Letonia.
El final de la guerra

EL FINAL DE LA GUERRA Y NUEVO ORDEN MUNDIAL
Era el 2 de marzo de 1945, y aún faltaban dos meses para el final de la guerra, pero el entusiasmo en Estados Unidos desbordaba por todos lados, el mismo presidente, Roosevelt, de regreso de Yalta, se había pronunciado ante el congreso diciendo: “En los duros meses que nos esperan, me gustaría conocer vuestros sentimientos a propósito de esta construcción de la paz internacional que hemos realizado en Yalta, Stalin, Churchill y yo, en unidad de pensamiento y trabajo. Queremos, con un mismo corazón, asegurar la paz al mundo del futuro. . .
Las decisiones tomadas en Yalta ponen fin al sistema de la política unilateral de las alianzas restrictivas. Nos proponemos sustituirlo por un organismo universal del que todos los estados pacíficos puedan, con el tiempo, llegar a ser miembros. Nosotros no sabemos tomar medidas a medias. ¡Si no aceptamos nuestra responsabilidad en el terreno, de la cooperación internacional, entonces deberemos asumir la responsabilidad de otro conflicto mundial en el que nuestra civilización correría el riesgo de zozobrar!”.
Roosevelt, ni siquiera pudo presenciar el final del conflicto bélico, murió el 12 de abril, sin poder presenciar el final de la segunda guerra mundial.
El 6 y el 9 de agosto, Estados Unidos bombardeó las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, dejando como saldo más de 250.000 mil personas muertas en cada ciudad. De esta manera Estados Unidos se ubicó como la indiscutible potencia hegemónica mundial, con la posibilidad latente ante cualquier conflicto de utilizar su poderío bélico.
Inmediatamente, Rusia respondió mediante un discurso de su Ministro de Relaciones Exteriores (Molotov), diciendo que si Estados Unidos mantenía el secreto de la bomba atómica, y se convertía en la única potencia atómica, surgiría un desequilibrio de poder a favor de Estados Unidos y, ese desequilibrio, impediría la cooperación universal que los norteamericanos decían defender. Solo si se rompía el secreto, la paz sería posible, decía Molotov.
Harry Truman y Clemment Attle, sucesor de Franklin Roosevelt, el primero y sucesor de Wiston Churchil, el segundo, respondieron negativamente a la propuesta de Molotov.
A partir de 1949, la rivalidad nuclear se hizo cada vez más fuerte con el descubrimiento por parte de la Unión Soviética, de la bomba atómica. Este hecho estremeció a la opinión pública mundial durante las siguientes décadas.
El distanciamiento entre las dos grandes potencias venía desde un tiempo atrás. Ya en 1946, Wiston Churchill denunció que Stalin había tendido un “telón de hierro” desde el Báltico hasta Trieste, en el Adriático, que separaba al continente, dando origen a la famosa “cortina de hierro”.
La llamada “doctrina Truman” (presidente de Estado Unidos), que consistía en apoyar a los pueblos libres que se resistían al sometimiento ejercido por minorías armadas, en realidad, utilizada para apoyar a todos los países que luchaban contra los soviéticos, también siguió separando a los bloques y haciendo más tensas las relaciones.
En 1947, la Unión Soviética reconoció que el mundo estaba dividido en dos bloques y acusó a los Estado Unidos y a sus aliados de planear una nueva guerra imperialista con los fines claros de destruir el socialismo y el sistema comunista.
De esta manera quedó conformado un sistema internacional bipolar , en el cual una parte del mundo quedó bajo la dirección de los Estado Unidos y la otra, de la Unión Soviética. Esta división, con distintos grados de intensidad y de conflictos se mantuvo hasta la caída del Muro de Berlín, en 1989.
Ahora bien, esta hegemonía mundial alcanzada por los bloques estadounidenses y soviético, no sólo se debe explicar desde lo político, lo cual se haría como resultado y producto de la resolución de la segunda guerra mundial y sus posiciones de países vencedores.
La aparición de Estados Unidos y Rusia, más tarde convertida en la Unión Soviética, como potencias mundiales y la decreciente importancia de los países europeos occidentales (sobre todo Francia e Inglaterra), ya había comenzado hacia fines del siglo XIX y comienzo del XX.
Los países europeos venían perdiendo su primacía política, militar y sobre todo económica desde un tiempo atrás y la segunda guerra solo lograba profundizar lo que ya era un hecho. Debido a esto, en los años posteriores a la guerra se hizo imperiosa la necesidad de propiciar la “unión” entre los países europeos para recuperar su poderío. Para ello, se buscó construir un mercado único, con el fin de posibilitar una mayor producción, mejorar su nivel competitivo y a su vez crear empleos. En 1951, estos objetivos comenzaron a cobrar forma con la creación de la “Comunidad Económica del Carbón y del Acero” (CECA), conformada por Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos (hoy Holanda). Por primera vez en la historia de Europa, se unían estos países con el objetivo de crear un mercado único para el carbón y para el acero y así facilitar el intercambio entre los mismos disminuyendo precios de costos y de transporte para poder competir en el mercado internacional. Este fue el puntapié inicial de lo que hoy conocemos como Comunidad Económica Europea.
El continente Asiático, fue luego de la segunda guerra, otro escenario donde las transformaciones se precipitaron de una forma inevitable. En este continente, el fin de la supremacía de los imperios coloniales (Imperio Inglés y francés) dejaron a los Estados Unidos y a la Unión Soviética amplios territorios por los cuales competir.
En Latinoamérica, la situación de posguerra no tardó en generar distintos tipos de acuerdos y pactos. En 1948, se creó la Organización de Estado Americanos (OEA).
Debido a la acelerada internacionalización de la vida y la economía (lo que hoy llamaríamos “globalización”), generó una serie de acuerdos internacionales que caracterizó al “mundo de posguerra”. Estos acuerdos, de mayor o menor alcance, intentaron adecuarse y acompañar los cambios ocurridos en este período de tiempo.
El “mundo de posguerra”, rápidamente entró en una era de bienestar impulsada por el crecimiento económico de las industrias, que se habían reconvertido, pasando de la industria bélica a la industria de bienes de consumo.
Esta mejora en la producción hizo que se incrementaran las posibilidades de conseguir trabajo y en consecuencia se comenzó a mejorar el nivel de vida en los países occidentales y también en el bloque soviético. Este período de tiempo es conocido como “los años dorados”.
La supremacía de Estados Unidos, si bien ya se venía comprobando desde un tiempo atrás, en el “mundo de posguerra” fue evidente su poderío como potencia militar, industrial y económica. Los nuevos acuerdos para organizar un sistema de cooperación monetaria internacional aseguraron todavía más la hegemonía estadounidense. En este “nuevo orden económico mundial”, el dólar norteamericano se ubicó en un papel fundamental.
La tarea a realizar ahora, era evitar nuevos cracs (caídas, crisis, rupturas) financieras como la ocurrida en 1929, que hiciera peligrar el sistema capitalista en su conjunto.
Una de las medidas para estos fines, fue la de tratar de impedir las trabas en los intercambios comerciales internacionales y tratar de evitar la supuesta “abusiva” intervención del Estado en la economía. Estos propósitos sólo serían posibles en la medida en que el sistema económico de postguerra estimulara el intercambio comercial. Para ello, se buscó facilitar la libre circulación de productos y capitales sobre la base de un tipo de cambio estable con la creación de dos Instituciones económicas que fueron creadas para tal caso: El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). El primero, tenía como función principal reducir el desequilibro en la balanza de pagos en los países miembros, mientras que el segundo, financiaría a los países periféricos con créditos, proyectos y ayuda técnica.
Luego de la segunda guerra, hacia 1946, los capitales norteamericanos necesitaban acentuar sus inversiones. En Wall Street (centro de las finanzas estadounidenses) los bancos más importantes (Banca Morgan, Roquefeller, Mellon, etc.) habían tenido un superávit de 17 mil millones de dólares en un solo año. Algo tenían que hacer con esas fortunas. Una de las opciones, era evadir impuestos internos y colocarlas en los mercados exteriores. En junio de 1947, el secretario de estado del presidente Truman, el general George Marshall puso en marcha el luego llamado “plan Marshall” (ver plan Marshall), en el cual se dirigía el superávit bancario de Estados Unidos hacia Europa en forma de préstamos, que debían ser invertidos en compra de productos norteamericanos. De esta manera, mediante diversos convenios, se aseguraba que los mismos préstamos volvieran a Estados Unidos.
La Unión Soviética, si quería competir por el liderazgo mundial con Estados Unidos, en ningún momento podía avalar y seguir los planes norteamericanos. Luego del triunfo del ejército rojo sobre Alemania, Stalin había construido un fuerte liderazgo sobre toda la Europa Oriental.
En pocos años (de 1945 a 1947), los Estados Unidos y la Unión Soviética habían pasado de la cooperación a la división y al conflicto.
Luego de la guerra, los soviéticos denunciaron la “teoría del cerco capitalista”. Esto consistía en rodear y aislar a la Unión Soviética, hasta alcanzar su debilitamiento y desaparición. Éste, sería un complot en el cual todos los países occidentales, bajo el liderazgo estadounidense, formarían parte. Según los soviéticos, ese “cerco”, era consecuencia del carácter agresivo del capitalismo occidental, el que nunca aceptaría la convivencia con un sistema distinto.
Los países de Europa Central (Hungría, Rumania, Bulgaria, Checoslovaquia y Polonia) se incorporaron a la órbita soviética. Yugoslavia y la Alemania del Oeste hicieron lo mismo. (Yugoslavia, conducida por el Mariscal Tito se diferenció al distanciarse de Stalin., y buscar una posición intermedia entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que más tarde se conocería como la “tercera posición”). Esta conformación de un verdadero “bloque” de países comunistas, resultó la primera respuesta para defenderse de la agresión del sistema capitalista.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/el_mundo01.htm Consultado julio 18 de 2011
LA GUERRA FRÍA
LA GUERRA FRÍA
La Guerra Fría: La segunda guerra mundial dejó importantes consecuencias en los países que habían participado en Millones de muertos y desaparecidos, de los cuales muchos eran civiles; gente desplazada, en su gran mayoría de Europa de¡ este, al oeste; población hambrienta y con frío; destrucción de ciudades, algunas reducidas a escombros. Nada quedó sin ser afectado: ni puentes, ni ferrocarriles, ni caminos, ni transportes. La mano de obra se resintió y grandes extensiones de tierras se perdieron para el cultivo. La actividad industrial se atrasó, faltaban materias primas, herramientas apropiadas, tecnología moderna y energía.
Ante esta realidad, Europa perdió su papel decisivo en la política internacional, y surgió entonces, un nuevo orden mundial representado por la hegemonía de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, alrededor de los cuales, y formando dos bloques enfrentados, el bloque occidental y el bloque oriental, se alinearon los restantes países de¡ mundo. La tensión entre ellos, dio lugar a la llamada "Guerra fría" que dominó por completo las relaciones internacionales en la última mitad de¡ siglo XX.
Guerra Fría: La formación de los bloques
Luego de la guerra, tanto los Estados Unidos, como la Unión Soviética, no supieron ponerse de acuerdo acerca de la reordenación de¡ mundo, pues representaban dos formas de organización política, económica y social muy diferentes.
Para los Estados Unidos, los gobiernos debían garantizar el ejercicio de las libertades individuales, la existencia de organizaciones políticas y sindicales y la libertad ideológica. Para la Unión Soviética, en cambio, se debía garantizar primeramente la igualdad de oportunidades y la justicia social. Luego sí, se tendrían en cuenta las libertades individuales.
Estas diferencias, al parecer irreconciliables, hicieron que generaciones enteras viviesen bajo la amenaza de una nueva guerra, ahora con armas nucleares, que arrasaría todo el planeta.
La URSS dominaba, con el apoyo de¡ Ejército Rojo y de partidos comunistas que eliminaron cualquier opositor, Polonia, Rumania, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, Alemania Oriental, Albania y Yugoslavia. Los EE.UU., controlaron el resto de¡ mundo capitalista, el hemisferio occidental y los océanos, sin intervenir en la zona soviética. Los conflictos, ahora se producirían en las regiones pertenecientes a los antiguos imperios coloniales, cuyo fin, ya en 1945 resultaba inminente, sin que se conociese con claridad que orientación política iban a adoptar los nuevos estados postcoloniales. En Europa, la línea de separación de los bloques, se había trazado según los acuerdos de 1943-1945 llevados adelante por Roosevelt. Churchill y Stalin. Alemania quedó dividida en Oriental y Occidental, y lo mismo sucedió con su capital, Berlín.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, produjo un programa de ayuda para la reconstrucción de Europa. El Plan Marshall, otorgaba generosas líneas de crédito y donaciones a los Estados Europeos, a cambio de un cierto control por parte de los Estados Unidos. Esto permitió el crecimiento económico de casi dieciséis países que se repartieron aproximadamente trece mil millones de dólares. Al mismo tiempo, EE.UU. inició una dura crítica contra el comunismo.
El espionaje adquirió especial importancia, pero los servicios secretos de uno u otro bando, la KGB y la CIA, a pesar de involucrarse en operaciones complicadas y en asesinatos encubiertos, no tuvieron, salvo algunos casos aislados en países de¡ tercer mundo, un poder político real. Pero alimentaron la difusión de novelas de espionaje con audaces detectives como protagonistas, de los cuales, James Bond, será su máximo exponente.
La profunda división entre el bloque orienta¡ y occidental, se popularizó con el nombre de "telón de acero" (cortina de hierro). De un lado, los Estados Unidos y sus aliados en un acuerdo político-militar, la OTAN. De¡ otro lado, la URSS y sus aliados reunidos en un comité de información y defensa de sus intereses llamado COMINFORM, que dio lugar, posteriormente, a la creación de un mercado económico socialista, el COMECON, y de una alianza militar, EL PACTO DE VARSOVIA.
Cuando ambos bloques contaron con un extenso arsenal atómico, la guerra entre ellos, a pesar de ser utilizada como amenaza, hubiese resultado suicida.
Las guerras de la guerra fría
Sin embargo, tanto los Estados Unidos, como la Unión Soviética, se involucraron en distintas guerras, especialmente en aquellas que fueron llevadas adelante por países (ex colonias), surgidos luego de lograda su Independencia.
La guerra de Corea:
Antiguamente japonés este país había sido dividido, al fin de la guerra, en dos zonas de ocupación ubicadas a ambos lados del paralelo 38 N, al norte, la soviética, al sur la norteamericana. Cuando retiraron las tropas, en lugar de producirse la unificación de ambas regiones, la división de Corea de consolidó. Cuando el norte quiso avanzar por la fuerza hacia el sur, el presidente de los EE.UU, Truman, decidió intervenir y envió tropas al mando del general Mc. Arthur, las que protagonizaron un gran enfrentamiento armado que se resolvió en 1953 con la firma del armisticio de Panmunjon, firmado en la Pagoda de la Paz, restableciendo las fronteras entre las dos coreas iniciales.
La guerra de indochina:
La indochina francesa, integrada por Vietnam, Laos y Camboya, se dividió, luego de la Segunda Guerra mundial. En el norte se formó la República Democrática de Vietnam, con capital en Hanoi, organizada por el Viet minh (fuerzas comunistas), y en el sur se instaló un protectorado francés que no reconoció la independencia de Vietnam del Norte. La URSS y China, apoyaron al norte comunista, y los EE.UU. a los franceses. Francia finalmente aceptó la división de Vietnam en dos estados y en el sur se formó una República que se alineó con Norteamérica con el propósito de lograr la ayuda necesaria para terminaron Vietnam del norte.
De esta manera se inició la Guerra de Vietnam, que duró casi veinte años y que terminó con la retirada de las tropas estadounidenses, que no pudieron derrotar a los comunistas en una larga y cruel guerra de guerrillas. En 1975, las dos zonas se unificaron en un solo país y quedó conformada la República Socialista de Vietnam.
Los conflictos árabe israelíes:
Luego de haber padecido los horrores de¡ Holocausto, los judíos se plantearon la necesidad de formar su propio estado en las tierras de su antiguo país, Palestina, que estaba bajo dominio británico. Inglaterra abandonó los territorios y la ONU (Naciones Unidas), los dividió en dos partes: una bajo el gobierno de los árabes, y otra bajo el dominio de los judíos. Es el nacimiento del Estado de Israel, que fijó su capital en Te¡ Aviv y tuvo a David Ben Gurión como primer presidente.
Pero los países árabes en general, y el pueblo palestino en particular no reconocieron al nuevo estado judío y se produjo un enfrentamiento armado que terminó con la división de la ciudad de Jerusalén para judíos y palestinos. A pesar de haber sido derrotados varias veces, los árabes no aceptaron la situación y comenzaron a organizarse en diferentes asociaciones para resistir, de las cuales la más importante fue la OLP (Organización para la liberación de Palestina), dirigida por Yasser Arafat. Los Estados Unidos apoyaron a Israel y la URSS, al mundo árabe.
En 1967 Israel, en una guerra relámpago, extendió sus territorios hacia Belén, Jerusalén, Jericó, el Sinaí hasta Suez, y los altos del Golán. Esta guerra se denominó de "los seis días" y terminó con la victoria de Israel. Pero, los árabes decidieron atacar nuevamente y el día del Yom Kippur (fiesta religiosa), del año 1973, avanzaron sobre Israel, pero fueron nuevamente vencidos gracias a la intervención de los EE.UU., que ayudaron a los judíos a obtener una nueva victoria.
Los países árabes, ante esta realidad, decidieron llevar adelante una guerra económica y embargaron el petróleo de los países que ayudaron a Israel, al mismo tiempo que reducían las ventas con el propósito de lograr un aumento de los precios. Esto desequilibró la economía internacional y los EE.UU. y la URSS, acordaron, a través de la ON U, un "alto el fuego".
Guerra Fría: La crisis de los misiles en Cuba:
Cuba, que tenía un gobierno dictatorial bajo el auspicio de los EE.UU., organizó, a partir de 1956, un movimiento revolucionario nacionalista dirigido por Fidel Castro, que se logró consolidar en el poder en 1959. Una vez allí, el nuevo gobierno nacionalizó los recursos económicos de la isla, situación que originó el boicot económico de los EE.UU., quienes interrumpieron totalmente los intercambios y brindaron asilo político y ayuda económica a los disconformes con el nuevo régimen. La URSS, por el contrario, apoyó a Cuba y en 1960 se establecieron relaciones militares y económicas.
Pero en 1961, se produjo por parte de un grupo de cubanos exiliados, un intento de desembarco en Bahía de los Cochinos, apoyado por la CIA. Eso motivó que la URSS instalase misiles nucleares en la isla, apuntando a los Estados Unidos. El presidente Kennedy, ordenó el bloqueo de la isla para impedir la llegada de los barcos soviéticos con las piezas nucleares. Luego de varios días de tensión, Kruschev ordenó el regreso de los barcos y Kennedy, levantó el bloqueo. Cuba se convirtió en un país comunista aliado a la URSS y enfrentado a los EE.UU.
Consecuencias de la guerra fría
El enfrentamiento militar y la carrera armamentista, no fueron los aspectos más importantes de la guerra fría, pero sí los más visibles, pues dieron origen a importantes movimientos pacifistas internacionales. Más significativa fue la política de los dos bloques enfrentados que dividió al mundo en dos bandos: procomunistas y anticomunistas, haciéndole olvidar antiguos problemas, Pero sobre todo, la guerra fría creó la "Comunidad Europea”, que con el tiempo se mostró lo suficientemente capaz para ocupar un lugar entre los grandes
UN PODER DESTRUCTIVO SIN PRECEDENTES
Desde Hiroshima (agosto de 1945) no ha dejado de multiplicarse el poder destructivo de las armas nucleares. A la primera generación, bombas A (atómicas), siguió un nuevo tipo, bombas H (termonucleares), cuyo poder es ilimitado. Si la bomba arrojada sobre Hiroshima equivalía a la carga de 8.000 bombarderos, una sola bomba H supera en potencial destructivo a todas las bombas arrojadas sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Estos ingenios de muerte multiplican su onda explosiva con efectos térmicos y radioactivos; especialmente temibles son las radiaciones, en cuanto que pueden sembrar la muerte a miles de kilómetros del objetivo. En la panoplia de tipos de armas nucleares se han conseguido variantes, como la bomba de neutrones, que puede eliminar la vida del área elegida sin producir destrozos materiales.
La revolución nuclear ha ido acompañada de la revolución balística. Como vectores de las armas atómicas se pasó de aviones subsónicos a aviones supersónicos. Desde 1957 los misiles han tomado el relevo, con un espectro que comprende desde los de alcance medio, que impactan en un blanco a 2.500 km de distancia, hasta los intercontinentales, con un alcance preciso a 14.500 km, y que pueden ser lanzados desde plataformas móviles, aviones o submarinos nucleares. Con los misiles han desaparecido de la superficie del planeta los santuarios seguros.
Finalmente, la revolución balística se ha completado con la modernización tecnológica. Instrumentos electrónicos permiten una precisión casi de metros en el lugar del impacto, precisión conseguida por los SS2O soviéticos y los Pershing II y Cruceros norteamericanos. En esta última generación los misiles son de cabeza múltiple, lo que quiere decir que portan varias cabezas nucleares, con las cuales se ataca diversos blancos con un solo disparo.
Los técnicos han empezado a calcular cuántas veces podría ser destruido el planeta si se empleara todo el arsenal atómico acumulado. Y no parece que sea un consuelo el que tras la reducción de ese arsenal, conseguido en arduas conversaciones, la Tierra puede ser destruida un menor número de veces.
Guerra Fría: EL CRECIMIENTO DEL CLUB ATÓMICO
En 1945 Estados Unidos poseía el monopolio del arma atómica, pero perdió parte de la ventaja cuando en 1949 la URSS experimentó su primera bomba en Siberia. A partir de 1950, Estados Unidos y la URSS se concentraron en la producción de la bomba H, aunque el primero mantenía ventaja por su sistema de bases en el extranjero, por la miniaturización de los ‘mecanismos y, sobre todo, por la fabricación de los submarinos Polaris, imposibles de detectar por los aparatos de radar para prevenir el ataque.
UN ARSENAL COSTOSO
Sin embargo, a finales de la década de los 50, la URSS cobró ventaja en la carrera del espacio, cuando puso en órbita el primer satélite (Sputnik) y el primer astronauta (Yuri Gagarin), conquistas científicas que tenían una inmediata aplicación militar.
Pero en ese momento ya habían aparecido nuevos países en el club atómico. En 1952, Gran Bretaña experimentó su primera bomba atómica, y en 1960 lo consiguió Francia. Cuatro años después, China realizaba las pruebas y en seguida acumulaba un nutrido arsenal. Sucesivamente, Israel, India y África del Sur, y probablemente algún otro país, se dotaron del correspondiente arsenal atómico. De esta forma, las posibilidades de un enfrentamiento de efectos mundiales se multiplicaron.
No sólo las armas atómicas, sino todos los instrumentos bélicos de las últimas generaciones, tienen un coste que ha llegado a ser insoportable. Con el dinero de un avión “invisible” (no detectable por el radar) o un submarino atómico se podrían construir centenares de hospitales o miles de escuelas. Y aunque en este empeño se concentraron primero los supergrandes, todos los países, incluso los más pobres, invierten cada vez más en armas.
Esta situación agobiante suscitó conversaciones y acuerdos parciales; si el desarme parecía una meta imposible, al menos se intentaría la no diseminación del armamento nuclear. En 1968, sesenta y dos países firma. ron en Ginebra el Tratado de No Proliferación Nuclear, que chinos y franceses se negaron a suscribir.
En 1950, el gasto militar mundial se cifraba en 100.000 millones de dólares, en 1980 en 300.000 millones, en 1982 se había elevado bruscamente a 500.000 y en 1985 alcanzaba 870.000 millones. Las superpotencias no podían soportarlo. De hecho en el hundimiento de la URSS desempeñó un papel el intento ruinoso de replicar al proyecto Reagan de “guerra de las galaxias”. Y para el Tercer Mundo supuso una aberración histórica invertir en armamento los recursos que debiera haber destinado al desarrollo.
Guerra Fría: CONVERSACIONES DE DESARME
Al año siguiente las dos superpotencias iniciaron conversaciones para la limitación de armas estratégicas (SALT), fijando un techo para el número e instalación de proyectiles balísticos. Así se llegó al acuerdo SALT 1 (1972), que establecía la “paridad nuclear”. Sería el primer paso para nuevas reducciones, incluidas en el acuerdo SALT II, que no entró en vigor al faltar el refrendo parlamentario en los dos grandes.
En conjunto la Guerra Fría dejó dos efectos indeseados. En primer lugar, una inversión disparatada en armamento. En segundo lugar, una imagen casi diabólica del adversario, como resumió el presidente norteamericano Reagan cuando calificó a la Unión Soviética de “imperio del mal”.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerrafria.htm Consultado Julio 16 2011
La Guerra Fría: La segunda guerra mundial dejó importantes consecuencias en los países que habían participado en Millones de muertos y desaparecidos, de los cuales muchos eran civiles; gente desplazada, en su gran mayoría de Europa de¡ este, al oeste; población hambrienta y con frío; destrucción de ciudades, algunas reducidas a escombros. Nada quedó sin ser afectado: ni puentes, ni ferrocarriles, ni caminos, ni transportes. La mano de obra se resintió y grandes extensiones de tierras se perdieron para el cultivo. La actividad industrial se atrasó, faltaban materias primas, herramientas apropiadas, tecnología moderna y energía.
Ante esta realidad, Europa perdió su papel decisivo en la política internacional, y surgió entonces, un nuevo orden mundial representado por la hegemonía de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, alrededor de los cuales, y formando dos bloques enfrentados, el bloque occidental y el bloque oriental, se alinearon los restantes países de¡ mundo. La tensión entre ellos, dio lugar a la llamada "Guerra fría" que dominó por completo las relaciones internacionales en la última mitad de¡ siglo XX.
Guerra Fría: La formación de los bloques
Luego de la guerra, tanto los Estados Unidos, como la Unión Soviética, no supieron ponerse de acuerdo acerca de la reordenación de¡ mundo, pues representaban dos formas de organización política, económica y social muy diferentes.
Para los Estados Unidos, los gobiernos debían garantizar el ejercicio de las libertades individuales, la existencia de organizaciones políticas y sindicales y la libertad ideológica. Para la Unión Soviética, en cambio, se debía garantizar primeramente la igualdad de oportunidades y la justicia social. Luego sí, se tendrían en cuenta las libertades individuales.
Estas diferencias, al parecer irreconciliables, hicieron que generaciones enteras viviesen bajo la amenaza de una nueva guerra, ahora con armas nucleares, que arrasaría todo el planeta.
La URSS dominaba, con el apoyo de¡ Ejército Rojo y de partidos comunistas que eliminaron cualquier opositor, Polonia, Rumania, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, Alemania Oriental, Albania y Yugoslavia. Los EE.UU., controlaron el resto de¡ mundo capitalista, el hemisferio occidental y los océanos, sin intervenir en la zona soviética. Los conflictos, ahora se producirían en las regiones pertenecientes a los antiguos imperios coloniales, cuyo fin, ya en 1945 resultaba inminente, sin que se conociese con claridad que orientación política iban a adoptar los nuevos estados postcoloniales. En Europa, la línea de separación de los bloques, se había trazado según los acuerdos de 1943-1945 llevados adelante por Roosevelt. Churchill y Stalin. Alemania quedó dividida en Oriental y Occidental, y lo mismo sucedió con su capital, Berlín.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, produjo un programa de ayuda para la reconstrucción de Europa. El Plan Marshall, otorgaba generosas líneas de crédito y donaciones a los Estados Europeos, a cambio de un cierto control por parte de los Estados Unidos. Esto permitió el crecimiento económico de casi dieciséis países que se repartieron aproximadamente trece mil millones de dólares. Al mismo tiempo, EE.UU. inició una dura crítica contra el comunismo.
El espionaje adquirió especial importancia, pero los servicios secretos de uno u otro bando, la KGB y la CIA, a pesar de involucrarse en operaciones complicadas y en asesinatos encubiertos, no tuvieron, salvo algunos casos aislados en países de¡ tercer mundo, un poder político real. Pero alimentaron la difusión de novelas de espionaje con audaces detectives como protagonistas, de los cuales, James Bond, será su máximo exponente.
La profunda división entre el bloque orienta¡ y occidental, se popularizó con el nombre de "telón de acero" (cortina de hierro). De un lado, los Estados Unidos y sus aliados en un acuerdo político-militar, la OTAN. De¡ otro lado, la URSS y sus aliados reunidos en un comité de información y defensa de sus intereses llamado COMINFORM, que dio lugar, posteriormente, a la creación de un mercado económico socialista, el COMECON, y de una alianza militar, EL PACTO DE VARSOVIA.
Cuando ambos bloques contaron con un extenso arsenal atómico, la guerra entre ellos, a pesar de ser utilizada como amenaza, hubiese resultado suicida.
Las guerras de la guerra fría
Sin embargo, tanto los Estados Unidos, como la Unión Soviética, se involucraron en distintas guerras, especialmente en aquellas que fueron llevadas adelante por países (ex colonias), surgidos luego de lograda su Independencia.
La guerra de Corea:
Antiguamente japonés este país había sido dividido, al fin de la guerra, en dos zonas de ocupación ubicadas a ambos lados del paralelo 38 N, al norte, la soviética, al sur la norteamericana. Cuando retiraron las tropas, en lugar de producirse la unificación de ambas regiones, la división de Corea de consolidó. Cuando el norte quiso avanzar por la fuerza hacia el sur, el presidente de los EE.UU, Truman, decidió intervenir y envió tropas al mando del general Mc. Arthur, las que protagonizaron un gran enfrentamiento armado que se resolvió en 1953 con la firma del armisticio de Panmunjon, firmado en la Pagoda de la Paz, restableciendo las fronteras entre las dos coreas iniciales.
La guerra de indochina:
La indochina francesa, integrada por Vietnam, Laos y Camboya, se dividió, luego de la Segunda Guerra mundial. En el norte se formó la República Democrática de Vietnam, con capital en Hanoi, organizada por el Viet minh (fuerzas comunistas), y en el sur se instaló un protectorado francés que no reconoció la independencia de Vietnam del Norte. La URSS y China, apoyaron al norte comunista, y los EE.UU. a los franceses. Francia finalmente aceptó la división de Vietnam en dos estados y en el sur se formó una República que se alineó con Norteamérica con el propósito de lograr la ayuda necesaria para terminaron Vietnam del norte.
De esta manera se inició la Guerra de Vietnam, que duró casi veinte años y que terminó con la retirada de las tropas estadounidenses, que no pudieron derrotar a los comunistas en una larga y cruel guerra de guerrillas. En 1975, las dos zonas se unificaron en un solo país y quedó conformada la República Socialista de Vietnam.
Los conflictos árabe israelíes:
Luego de haber padecido los horrores de¡ Holocausto, los judíos se plantearon la necesidad de formar su propio estado en las tierras de su antiguo país, Palestina, que estaba bajo dominio británico. Inglaterra abandonó los territorios y la ONU (Naciones Unidas), los dividió en dos partes: una bajo el gobierno de los árabes, y otra bajo el dominio de los judíos. Es el nacimiento del Estado de Israel, que fijó su capital en Te¡ Aviv y tuvo a David Ben Gurión como primer presidente.
Pero los países árabes en general, y el pueblo palestino en particular no reconocieron al nuevo estado judío y se produjo un enfrentamiento armado que terminó con la división de la ciudad de Jerusalén para judíos y palestinos. A pesar de haber sido derrotados varias veces, los árabes no aceptaron la situación y comenzaron a organizarse en diferentes asociaciones para resistir, de las cuales la más importante fue la OLP (Organización para la liberación de Palestina), dirigida por Yasser Arafat. Los Estados Unidos apoyaron a Israel y la URSS, al mundo árabe.
En 1967 Israel, en una guerra relámpago, extendió sus territorios hacia Belén, Jerusalén, Jericó, el Sinaí hasta Suez, y los altos del Golán. Esta guerra se denominó de "los seis días" y terminó con la victoria de Israel. Pero, los árabes decidieron atacar nuevamente y el día del Yom Kippur (fiesta religiosa), del año 1973, avanzaron sobre Israel, pero fueron nuevamente vencidos gracias a la intervención de los EE.UU., que ayudaron a los judíos a obtener una nueva victoria.
Los países árabes, ante esta realidad, decidieron llevar adelante una guerra económica y embargaron el petróleo de los países que ayudaron a Israel, al mismo tiempo que reducían las ventas con el propósito de lograr un aumento de los precios. Esto desequilibró la economía internacional y los EE.UU. y la URSS, acordaron, a través de la ON U, un "alto el fuego".
Guerra Fría: La crisis de los misiles en Cuba:
Cuba, que tenía un gobierno dictatorial bajo el auspicio de los EE.UU., organizó, a partir de 1956, un movimiento revolucionario nacionalista dirigido por Fidel Castro, que se logró consolidar en el poder en 1959. Una vez allí, el nuevo gobierno nacionalizó los recursos económicos de la isla, situación que originó el boicot económico de los EE.UU., quienes interrumpieron totalmente los intercambios y brindaron asilo político y ayuda económica a los disconformes con el nuevo régimen. La URSS, por el contrario, apoyó a Cuba y en 1960 se establecieron relaciones militares y económicas.
Pero en 1961, se produjo por parte de un grupo de cubanos exiliados, un intento de desembarco en Bahía de los Cochinos, apoyado por la CIA. Eso motivó que la URSS instalase misiles nucleares en la isla, apuntando a los Estados Unidos. El presidente Kennedy, ordenó el bloqueo de la isla para impedir la llegada de los barcos soviéticos con las piezas nucleares. Luego de varios días de tensión, Kruschev ordenó el regreso de los barcos y Kennedy, levantó el bloqueo. Cuba se convirtió en un país comunista aliado a la URSS y enfrentado a los EE.UU.
Consecuencias de la guerra fría
El enfrentamiento militar y la carrera armamentista, no fueron los aspectos más importantes de la guerra fría, pero sí los más visibles, pues dieron origen a importantes movimientos pacifistas internacionales. Más significativa fue la política de los dos bloques enfrentados que dividió al mundo en dos bandos: procomunistas y anticomunistas, haciéndole olvidar antiguos problemas, Pero sobre todo, la guerra fría creó la "Comunidad Europea”, que con el tiempo se mostró lo suficientemente capaz para ocupar un lugar entre los grandes
UN PODER DESTRUCTIVO SIN PRECEDENTES
Desde Hiroshima (agosto de 1945) no ha dejado de multiplicarse el poder destructivo de las armas nucleares. A la primera generación, bombas A (atómicas), siguió un nuevo tipo, bombas H (termonucleares), cuyo poder es ilimitado. Si la bomba arrojada sobre Hiroshima equivalía a la carga de 8.000 bombarderos, una sola bomba H supera en potencial destructivo a todas las bombas arrojadas sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Estos ingenios de muerte multiplican su onda explosiva con efectos térmicos y radioactivos; especialmente temibles son las radiaciones, en cuanto que pueden sembrar la muerte a miles de kilómetros del objetivo. En la panoplia de tipos de armas nucleares se han conseguido variantes, como la bomba de neutrones, que puede eliminar la vida del área elegida sin producir destrozos materiales.
La revolución nuclear ha ido acompañada de la revolución balística. Como vectores de las armas atómicas se pasó de aviones subsónicos a aviones supersónicos. Desde 1957 los misiles han tomado el relevo, con un espectro que comprende desde los de alcance medio, que impactan en un blanco a 2.500 km de distancia, hasta los intercontinentales, con un alcance preciso a 14.500 km, y que pueden ser lanzados desde plataformas móviles, aviones o submarinos nucleares. Con los misiles han desaparecido de la superficie del planeta los santuarios seguros.
Finalmente, la revolución balística se ha completado con la modernización tecnológica. Instrumentos electrónicos permiten una precisión casi de metros en el lugar del impacto, precisión conseguida por los SS2O soviéticos y los Pershing II y Cruceros norteamericanos. En esta última generación los misiles son de cabeza múltiple, lo que quiere decir que portan varias cabezas nucleares, con las cuales se ataca diversos blancos con un solo disparo.
Los técnicos han empezado a calcular cuántas veces podría ser destruido el planeta si se empleara todo el arsenal atómico acumulado. Y no parece que sea un consuelo el que tras la reducción de ese arsenal, conseguido en arduas conversaciones, la Tierra puede ser destruida un menor número de veces.
Guerra Fría: EL CRECIMIENTO DEL CLUB ATÓMICO
En 1945 Estados Unidos poseía el monopolio del arma atómica, pero perdió parte de la ventaja cuando en 1949 la URSS experimentó su primera bomba en Siberia. A partir de 1950, Estados Unidos y la URSS se concentraron en la producción de la bomba H, aunque el primero mantenía ventaja por su sistema de bases en el extranjero, por la miniaturización de los ‘mecanismos y, sobre todo, por la fabricación de los submarinos Polaris, imposibles de detectar por los aparatos de radar para prevenir el ataque.
UN ARSENAL COSTOSO
Sin embargo, a finales de la década de los 50, la URSS cobró ventaja en la carrera del espacio, cuando puso en órbita el primer satélite (Sputnik) y el primer astronauta (Yuri Gagarin), conquistas científicas que tenían una inmediata aplicación militar.
Pero en ese momento ya habían aparecido nuevos países en el club atómico. En 1952, Gran Bretaña experimentó su primera bomba atómica, y en 1960 lo consiguió Francia. Cuatro años después, China realizaba las pruebas y en seguida acumulaba un nutrido arsenal. Sucesivamente, Israel, India y África del Sur, y probablemente algún otro país, se dotaron del correspondiente arsenal atómico. De esta forma, las posibilidades de un enfrentamiento de efectos mundiales se multiplicaron.
No sólo las armas atómicas, sino todos los instrumentos bélicos de las últimas generaciones, tienen un coste que ha llegado a ser insoportable. Con el dinero de un avión “invisible” (no detectable por el radar) o un submarino atómico se podrían construir centenares de hospitales o miles de escuelas. Y aunque en este empeño se concentraron primero los supergrandes, todos los países, incluso los más pobres, invierten cada vez más en armas.
Esta situación agobiante suscitó conversaciones y acuerdos parciales; si el desarme parecía una meta imposible, al menos se intentaría la no diseminación del armamento nuclear. En 1968, sesenta y dos países firma. ron en Ginebra el Tratado de No Proliferación Nuclear, que chinos y franceses se negaron a suscribir.
En 1950, el gasto militar mundial se cifraba en 100.000 millones de dólares, en 1980 en 300.000 millones, en 1982 se había elevado bruscamente a 500.000 y en 1985 alcanzaba 870.000 millones. Las superpotencias no podían soportarlo. De hecho en el hundimiento de la URSS desempeñó un papel el intento ruinoso de replicar al proyecto Reagan de “guerra de las galaxias”. Y para el Tercer Mundo supuso una aberración histórica invertir en armamento los recursos que debiera haber destinado al desarrollo.
Guerra Fría: CONVERSACIONES DE DESARME
Al año siguiente las dos superpotencias iniciaron conversaciones para la limitación de armas estratégicas (SALT), fijando un techo para el número e instalación de proyectiles balísticos. Así se llegó al acuerdo SALT 1 (1972), que establecía la “paridad nuclear”. Sería el primer paso para nuevas reducciones, incluidas en el acuerdo SALT II, que no entró en vigor al faltar el refrendo parlamentario en los dos grandes.
En conjunto la Guerra Fría dejó dos efectos indeseados. En primer lugar, una inversión disparatada en armamento. En segundo lugar, una imagen casi diabólica del adversario, como resumió el presidente norteamericano Reagan cuando calificó a la Unión Soviética de “imperio del mal”.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerrafria.htm Consultado Julio 16 2011
jueves, 21 de julio de 2011
Las guerras mundiales
LAS GUERRAS MUNDIALES
Primera confrontación mundial
Introducción: La formación de alianzas
El dominio sobre las áreas coloniales provocó conflictos entre las potencias que se resolvían a través de acuerdos diplomáticos, o bien de guerras que se mantenían dentro de un mareo estrictamente local. Además, las alianzas que se formaban duraban poco y los países cambiaban de bando frecuentemente, según las circunstancias.
Sin embargo, las reglas de juego de la diplomacia internacional fueron variando poco a poco. A medida que crecían las necesidades de expansión de las grandes potencias industriales, las confrontaciones se fueron haciendo incontrolables. Por un lado, era difícil resolver los conflictos en un escenario que se había ampliado. Los enfrentamientos ya no sólo podían presentarse en Europa sino también en África, China o el Medio Oriente. Además, había nuevos competidores y eran muy agresivos. Estados Unidos y Japón se habían convertido en grandes potencias que se disputaban el dominio del área del Pacífico. Alemania aparecía pujante y poderosa, pero insatisfecha por haber llegado tarde al reparto colonial. Sus intereses expansionistas en China y África del Sur chocaban con el dominio que los ingleses habían establecido en esas zonas. Justamente, las posiciones irreconciliables entre Alemania e Inglaterra fueron las que generaron un sistema de alianzas permanentes que puso en peligro la paz mundial. Por un lado, se formó la Triple Alianza, que en realidad fue sólo una alianza entre Alemania y Austria-Hungría, pues Italia, el tercer integrante, no tardó en apartarse. Por otro, Francia, el Imperio ruso y Gran Bretaña se unieron en la Triple Entente.
La política interna y los nacionalismos
La situación fue tomándose aún más explosiva a raíz de los conflictos internos que atravesaban muchas de las grandes potencias. Rusia estaba amenazada por una revolución social, el Imperio austro-húngaro se desgarraba en luchas entre nacionalidades que ya no podían ser controladas por el gobierno; en el Estado alemán los enfrentamientos políticos paralizaban la política exterior. Los gobiernos parlamentarios, como los de Gran Bretaña y Francia, debían hacer frente a los reclamos de los trabajadores y los sectores medios que demandaban mayores derechos políticos y mejores condiciones de vida.
Muchos gobiernos trataron de resolver estas crisis sociales y políticas llamando a todos los sectores a dejar de lado sus diferencias y a unirse detrás de los superiores intereses nacionales. Fomentaron un sentimiento patriótico
La escuela y el servicio militar obligatorio les sirvieron para estimular los sentimientos nacionalistas a través de ceremonias diarias, como el izamiento de la bandera. Con el mismo objetivo se establecieron nuevas fiestas nacionales, como la que conmemora la Revolución Francesa, recordada los 14 de julio en Francia.
La prensa también jugó un papel importante en todo este proceso exagerando las cualidades de la nación y ridiculizando o disminuyendo las de los pueblos extranjeros.
Pero había otro nacionalismo, el de los pueblos dominados por naciones extranjeras y que luchaban por su autonomía. Tal el caso de los Balcanes, considerado el polvorín de Europa.
La mayor parte del territorio de los Balcanes estaba dominada por los imperios turco y austro-húngaro. A principios del siglo XX, los Balcanes constituían una de las zonas más explosivas de Europa. En ella chocaban distintos intereses. Los serbios querían construir un Estado yugoslavo que reuniera a todos los eslavos de la región. Para ello, debían apropiarse de territorios que estaban en poder de los imperios austro-húngaro y turco. El imperio ruso, alejado del Extremo Oriente tras su derrota ante los japoneses en 1901. 1905, estaba interesado en extender sus dominios hasta el Mediterráneo. Para lograrlo, prometió su ayuda a los serbios.
Alemania, Francia e Inglaterra deseaban apropiarse del territorio que en la zona ocupaba el imperio turco para dominar un punto estratégico: el estrecho de los Dardanelos, puerta esencial para la comunicación entre el Mediterráneo y Asia central.
En los Balcanes confluían todos los odios, las rivalidades y las insatisfacciones que se habían ido acumulando durante las últimas décadas. Era por lo tanto previsible que una crisis en la región pudiera provocar el estallido de una guerra generalizada. El acontecimiento fatal tuvo lugar en Sarajevo, el 28 de junio de 1914.
Francisco Femando, heredero del trono de Austria-Hungría, y su esposa fueron asesinados por un estudiante nacionalista serbio. Austria-Hungría quiso aprovechar el atentado para aniquilar a Serbia y le declaró la guerra. Rusia respondió movilizando sus tropas en defensa de los serbios. Inmediatamente el sistema le alianzas —la Triple Entente y la Triple Alianza— se puso en funcionamiento. El 5 de agosto de 1914 comenzaba la Primera Guerra Mundial.
Una vez declarada la guerra, una oleada de patriotismo se extendió por todos los países involucrados. En Berlín, París y Londres, los hombres acudieron fervorosos para matar o morir defendiendo la bandera de su nación. Pensaban regresar para Navidad con el orgullo de la victoria conseguida. Pero muchos no volvieron. Los que regresaron, después de cuatro largos años de penurias, enfermedades y muerte, quedaron para siempre marcados por los recuerdos de una experiencia terrible.
QUE FUE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL:
El 3 de agosto de 1914 era ya un hecho la primera guerra mundial, el ministro británico de asuntos exteriores Edward Grey se hallaba frente a su ventana de su despacho y veía sobre Londres el crepúsculo, entonces pronunció unas palabras que se han hecho famosa: "En toda Europa se apagan ahora las luces: puede suceder que jamás volvamos a verlas encendidas".
Su predicción se cumplió, la guerra que entonces empezaba significó la muerte de la vieja Europa, el final de los viejos tiempos el desmoronamiento definitivo de una concepción del mundo. Esta guerra, que tendría que haber puesto fin a las guerras, dio origen a nuevos enfrentamientos, a nuevas guerras. El conflicto fue provocado en Sarajevo, el 28 de junio de 1914 cuando el heredero del trono austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando cayó víctima de un terrorista serbio. Pero como es natural, las causas de la guerra eran más profundas, consistían fundamentalmente en 3 antagonismos:
1.- Entre Alemania y Francia, en forma de una enemistad reactivada por la derrota francesa de 1871, y la pérdida de Alsacia-Lorena.
2.- Entre Alemania e Inglaterra, competencia en el terreno de la industria de la política colonial y del rearme maruno.
3.- Entre Austria-Hungría y Rusia, por el dominio de los Balcanes.
El conflicto militar que comenzó como un enfrentamiento localizado en el Imperio Austro-Húngaro y Serbia el 28 de julio de 1914; se transformó en un enfrentamiento armado a escala europea cuando la declaración de guerra austro-húngara se extendió a Rusia el 1 de agosto de 1914; Finalmente, pasó a ser una guerra mundial en la que participaron 32 naciones. Veintiocho de ellas, denominadas aliadas o potencias asociadas y entre las que se encontraban Gran Bretaña, Francia, Rusia, Italia y Estados Unidos, lucharon contra la coalición de los llamados Imperios Centrales, integrada por Alemania, Austria-Hungría, Imperio Otomano y Bulgaria.
La causa inmediata del inicio de las hostilidades entre Austria-Hungría y Serbia fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero del trono austro-húngaro, cometido en Sarajevo el 28 de junio de 1914 por Gavrilo Princip, un nacionalista serbio.
No obstante, las causas profundas del conflicto remiten a la historia europea del siglo XIX, concretamente a las tendencias económicas y políticas que imperaron en Europa desde 1871, año en el que fue fundado el II Imperio Alemán, y este Estado emergió como una gran potencia.
Entre 1914 y 1918 se desarrolló en Europa la mayor conflagración hasta entonces conocida. Motivada por conflictos imperialistas entre las potencias europeas, la "gran guerra", como se denominó originalmente a la primera guerra mundial, implicó a toda la población de los estados contendientes, así como a la de sus colonias respectivas.
Se puede decir entonces que el origen de la primera contienda mundial debe buscarse en la existencia de dos grandes bloques antagónicos: la Triple Alianza (Alemania, Imperio austro-húngaro e Italia) y la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), aunque su causa inmediata fue el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de junio de 1914. Viena, que consideraba con recelo el engrandecimiento de Serbia, se apresuró a culparla del magnicidio y exigió satisfacciones como preámbulo de su declaración de guerra el 28 de julio. Rusia, erigida en campeona de los países eslavos frente a Austria, proclamó la movilización general, mientras Alemania, que había dado seguridades a su aliada para una ayuda total en caso de conflicto con Rusia, envió un ultimátum a este país, y otro a Francia como advertencia y más tarde la declaración de guerra a ambos países.
Por su parte, Inglaterra, que vacilaba en comprometerse con sus aliados, reaccionó al exigir Alemania a Bélgica paso libre para sus tropas.
EL PLAN SCHLIEFFEN
Los alemanes contaban con deshacerse enseguida de Francia y dirigir luego sus golpes contra Rusia. Su confianza se basaba en el Plan Schlieffen para rodear el poderoso sistema francés de fortificaciones. El plan preveía que el ala derecha, que concentraba el grueso de las fuerzas alemanas, efectuara un avance arrollador a través de Bélgica, mientras el ala izquierda, mucho menos potente, incitaría al enemigo al ataque. Al pasar los franceses a la ofensiva contra el ala izquierda, harían funcionar el dispositivo como una puerta giratoria: cuanto más presionara, con tanta mayor violencia giraría el ala derecha a la zaga. Sin embargo, el plan fracasó, los frentes llegaron a estabilizarse y las trincheras se extendieron desde la frontera suiza hasta el canal de la Mancha. En febrero de 1916, el alemán Falkenhayn desencadenó un violento ataque contra Verdún, que ocasionó una verdadera carnicería en ambos ejércitos y no se tradujo en éxito alguno para los atacantes.
FRENTE ORIENTAL E INTERVENCIÓN ESTADOUNIDENSE.
Entretanto, en el otro extremo de Europa se iba despejando la incógnita. A despecho de la pérdida de Galitzia por los austríacos, del revés alemán en Gummbinnen (agosto 1914) y del avance ruso por Prusia Oriental, Hindenburg y su jefe de Estado Mayor, Erich Ludendorff (foto) , lograron aplastar a las fuerzas del zar en Tannenberg (26-30 agosto). En 1917 Berlín reanudó la guerra submarina total, lo que acarrearía la entrada de Estados Unidos en la contienda (6 abril 1917).
Los alemanes desencadenaron el 21 de marzo de 1918 una serie de embestidas que rompieron varias veces el frente aliado en San Quintín, Lys y el Aisne; pero, pese a tan brillantes resultados, se produjo el agotamiento de las energías germanas. El 3 de octubre, el príncipe Max de Baden, canciller del Reich, pedía a Wilson un armisticio inmediato. El 29 capitulaba Austria y el 31 Turquía, mientras Alemania firmaría la paz y su derrota en Versalles (28 julio 1919).
En el transcurso de la I Guerra Mundial fueron famosas, por su encarnizamiento y su valor estratégico, las batallas de: Arrás, Artois, Cambrai, Caporetto, Jutlandia, Marne, Somme, Tannenberg, Verdún e Yprès.
Fueron muchos los enfrentamientos que se dieron en el transcurso de los cuatro años que duró la primera guerra mundial, un desarrollo cronológico de la misma podrá observarse en anexos.
ANTECEDENTES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Fueron varias los enfrentamientos que sirvieron de preludio a la primera guerra mundial, entre ellos se pueden mencionar:
1.-La guerra franco-prusiana:
En 1870 Francia fue vencida por el ejército prusiano, disciplinado y bien armado, mandado por Moltke. Se completó la unidad de Alemania y los príncipes de muchos Estados reconocieron como emperador a Guillermo. La derrota y las pérdidas territoriales colocaron a Francia en situación tirante con Alemania.
2.-La liga de los tres emperadores:
La máxima ambición del canciller de hierro alemán Bismarck, era mantener aislada a Francia. Se vio realizada en 1873 mediante la Liga de los Tres Emperadores: el de Alemania, el estado más fuerte del continente.
3.- La Triple Alianza:
En los Balcanes, el enfrentamiento de los intereses rusos y austríacos condujo en 1878 a la disolución de la Liga de los Tres Emperadores. En 1879 la alianza entre Alemania y Austria-Hungría se hizo más fuerte y en 1882 se amplió con Italia. En 1887 Alemania y Rusia firmaron un tratado mediante el cual estrecharon sus relaciones.
4.- La Triple Entente:
El nuevo emperador de Alemania Guillermo II destituyó a Bismarck y no renovó el tratado con Rusia, lo que aprovechó Francia que estaba aislada para aliarse con Rusia en 1894. En 1904 se alió también con Inglaterra. Poco después se aliaron también Inglaterra y Rusia, con lo que en 1907 quedó terminada la Triple Entente. El cerco de Alemania era ya un hecho.
5.- Las primeras descargas:
El camino hacia la catástrofe de 1914 pasó por Marruecos y los Balcanes. En el Marruecos francés intentaron hacerse valer los intereses comerciales alemanes, la consecuencia entre otras, fue la crisis de Agadir de 1911. La debilidad de Turquía llevó a sus amigos a la ruina.
LAS DECLARACIONES DE GUERRA
Austria declaró la guerra a Serbia el 28 de julio, ya fuera porque creía que Rusia no llegaría a unirse a Serbia o porque estaba dispuesta a correr el riesgo de un conflicto europeo general con tal de poner fin al movimiento nacionalista serbio. Rusia respondió movilizándose contra Austria. Alemania advirtió a Rusia de que si persistía en su actitud le declararía la guerra, y consiguió que Austria accediera a discutir con Rusia una posible modificación del ultimátum enviado a los serbios.
No obstante, Alemania insistió en que los rusos retiraran sus tropas inmediatamente. Rusia se negó a hacerlo y Alemania le declaró la guerra el 1 de agosto.
Los franceses comenzaron la movilización de sus fuerzas ese mismo día; las tropas alemanas cruzaron la frontera de Luxemburgo el 2 de agosto y Alemania declaró la guerra a Francia el 3 de agosto. El día anterior, el gobierno alemán había informado al gobierno belga de su intención de marchar sobre Francia cruzando Bélgica, a fin de evitar que los franceses utilizaran esta ruta para atacar Alemania. Las autoridades belgas se negaron a permitir el paso por su territorio de las tropas alemanas y recurrieron a los países firmantes del Tratado de 1839 —en el que se garantizaba la neutralidad de Bélgica en el caso de un conflicto en el que estuvieran implicados Gran Bretaña, Francia y Alemania— para que se cumpliera lo establecido en dicho acuerdo. Gran Bretaña, uno de los países signatarios del Tratado de 1839, envió un ultimátum a Alemania el 4 de agosto en el que se exigía que se respetara la neutralidad de Bélgica; Alemania rechazó la petición y el gobierno británico le declaró la guerra ese mismo día.
Italia permaneció neutral hasta el 23 de mayo de 1915, cuando rompió su pacto con la Triple Alianza para satisfacer sus aspiraciones territoriales y declaró la guerra a Austria-Hungría. La unidad de los aliados se fortaleció en septiembre de 1914 a través del Pacto de Londres, firmado por Francia, Gran Bretaña y Rusia. A medida que avanzaba la contienda, fueron sumándose al conflicto países como el Imperio otomano, Japón, Estados Unidos y otras naciones del continente americano. Japón, que había firmado una alianza con Gran Bretaña en 1902, declaró la guerra a Alemania el 23 de agosto de 1914, y el 6 de abril de 1917 lo hizo Estados Unidos.
CAUSAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
La causa inmediata que provocó el estallido de la primera guerra mundial fue, como ya sé mencionó, el asesinato del archiduque de Austria-Hungría, Francisco Fernando, en Sarajevo Serbia, el 28 de Junio de 1914.
Los verdaderos factores que desencadenaron la I Guerra Mundial fueron el intenso espíritu nacionalista que se extendió por Europa a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la rivalidad económica y política entre las distintas naciones y el proceso de militarización y de vertiginosa carrera armamentística que caracterizó a la sociedad internacional durante el último tercio del siglo XIX, a partir de la creación de dos sistemas de alianzas enfrentadas.
El nacionalismo
La Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas habían difundido por la mayor parte del continente europeo el concepto de democracia, extendiéndose así la idea de que las poblaciones que compartían un origen étnico, una lengua y unos mismos ideales políticos tenían derecho a formar estados independientes. Sin embargo, el principio de la autodeterminación nacional fue totalmente ignorado por las fuerzas dinásticas y reaccionarias que decidieron el destino de los asuntos europeos en el Congreso de Viena (1815). Muchos de los pueblos que deseaban su autonomía quedaron sometidos a dinastías locales o a otras naciones. Por ejemplo, los estados alemanes, integrados en la Confederación Germánica, quedaron divididos en numerosos ducados, principados y reinos de acuerdo con los términos del Congreso de Viena; Italia también fue repartida en varias unidades políticas, algunas de las cuales estaban bajo control extranjero; los belgas flamencos y franceses de los Países Bajos austriacos quedaron supeditados al dominio holandés por decisión del Congreso.
Las revoluciones y los fuertes movimientos nacionalistas del siglo XIX consiguieron anular gran parte de las imposiciones reaccionarias acordadas en Viena. Bélgica obtuvo la independencia de los Países Bajos en 1830; la unificación de Italia fue culminada a cabo en 1861, y la de Alemania en 1871. Sin embargo, los conflictos nacionalistas seguían sin resolverse en otras áreas de Europa a comienzos del siglo XX, lo que provocó tensiones en las regiones implicadas y entre diversas naciones europeas. Una de las más importantes corrientes nacionalistas, el paneslavismo, desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que precedieron a la guerra.
El imperialismo:
El espíritu nacionalista también se puso de manifiesto en el terreno económico. La Revolución Industrial, iniciada en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII, en Francia a comienzos del XIX y en Alemania a partir de 1870, provocó un gran incremento de productos manufacturados, por lo que estos países se vieron obligados a buscar nuevos mercados en el exterior. El área en la que se desarrolló principalmente la política europea de expansión económica fue África, donde los respectivos intereses coloniales entraron en conflicto con cierta frecuencia. La rivalidad económica por el dominio del territorio africano entre Francia, Alemania y Gran Bretaña estuvo a punto, desde 1898 hasta 1914, de provocar una guerra en Europa en varias ocasiones.
La expansión militar:
Como consecuencia de estas tensiones, las naciones europeas adoptaron medidas tanto en política interior como exterior entre 1871 y 1914 que, a su vez, aumentaron el peligro de un conflicto; mantuvieron numerosos ejércitos permanentes, que ampliaban constantemente mediante reclutamientos realizados en tiempo de paz, y construyeron naves de mayor tamaño. Gran Bretaña, influida por el desarrollo de la Armada alemana, que se inició en 1900, y por el curso de la Guerra Ruso-japonesa, modernizó su flota bajo la dirección del almirante sir John Fisher. El conflicto bélico que tuvo lugar entre Rusia y Japón había demostrado la eficacia del armamento naval de largo alcance. Los avances en otras áreas de la tecnología y organización militar estimularon la constitución de estados mayores capaces de elaborar planes de movilización y ataque muy precisos, integrados a menudo en programas que no podían anularse una vez iniciados.
Los dirigentes de todos los países tomaron conciencia de que los crecientes gastos de armamento desembocarían con el tiempo en quiebras nacionales o en una guerra; por este motivo, se intentó favorecer el desarme mundial en varias ocasiones, especialmente en las Conferencias de La Haya de 1899 y 1907. Sin embargo, la rivalidad internacional había llegado a tal punto que no fue posible alcanzar ningún acuerdo efectivo para decidir el desarme internacional.
De forma paralela al proceso armamentístico, los Estados europeos establecieron alianzas con otras potencias para no quedar aisladas en el caso de que estallara una guerra. Esta actitud generó un fenómeno que, en sí mismo, incrementó enormemente las posibilidades de un conflicto generalizado: el alineamiento de las grandes potencias europeas en dos alianzas militares hostiles, la Triple Alianza, formada por Alemania, Austria-Hungría e Italia, y la Triple Entente, integrada por Gran Bretaña, Francia y Rusia. Los propios cambios que se produjeron en el seno de estas asociaciones contribuyeron a crear una atmósfera de crisis latente, por la cual el periodo fue denominado 'Paz Armada'
Las causas de la Primera Guerra Mundial se pueden resumir de la forma siguiente:
Rivalidades territoriales y nacionalismos:
• Alemania intenta borrar la cultura francesa en Alsacia y Lorena. Se forma la "Liga para la defensa de Alsacia y Lorena"
• Caos en los Balcanes.
• Fronteras entre Grecia y Albania.
• Los alemanes arman al ejército turco en los estrechos. Los rusos ven muy mal esto.
Rivalidades económicas:
• Alemania tenía un gran crecimiento.
• Muchos países compraban productos alemanes.
• La razón de su crecimiento es que ofrecen mejores créditos que Inglaterra lo que origina una mayor rivalidad.
Rivalidades psicológicas o político-diplomáticas:
• Alemania tenía en 1913 850 mil hombres en pie de guerra.
• Austria 160 mil hombres.
• Francia aumenta el servicio militar.
• Rusia dos millones de soldados, pero mal armados.
• Inglaterra no tenía un ejército terrestre muy grande. Se aprovechaban de los soldados autóctonos de los ejércitos que colonizaban. Pero tenían un impresionante poder naval.
• Todos los ejércitos suponen muchos gastos a los países. Los gobiernos tienen que ir engañando a su población, les dicen que la guerra está a punto, que hay que estar preparado. Hacen un llamamiento patriótico.
CARACTERÍSTICAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
Los principales elementos que caracterizaron la I guerra mundial fueron:
Se creía que la guerra duraría unas semanas, pero duró cuatro años, tres meses y catorce días.
Fueron muchas las personas que participaron en esta guerra, por ejemplo Alemania contaba con 1.913.850 mil hombres en pié de guerra, aproximadamente. Austria con 160 mil hombres. Rusia con 2.000.000 de soldados. Inglaterra no contaba con un ejército terrestre grande, se aprovechaba de los soldados autóctonos de los ejércitos que colonizaban, pero contaba con un impresionante poder naval.
El 28 de junio de 1914 el príncipe heredero de Austria-Hungría y su esposa fueron asesinados, en su visita a Sarajevo capital de Bosnia, por un estudiante serbio, Gavrilo Princip. Los promotores del atentado habían sido los nacionalistas serbios. Austria-Hungría presenta a Serbia UN ultimátum que no podía aceptarse. Estalló pues, la guerra en una semana, "la semana negra", del 28 de julio al 4 de agosto, todas las grandes potencias, menos Italia, se vieron arrastradas a ella.
La I Guerra Mundial se caracterizó por las grandes matanzas que hubo, por un incidente en los Balcanes surgió un devastador incendio mundial. En el oeste los frentes se fijaron en una inhumana guerra de trincheras. Las llanuras de Flandes fueron arrasadas por un ininterrumpido fuego de artillería y se convirtieron en un infierno de fango, minas, alambradas y cortinas de gas. Ataque tras ataque se intentaba, por ambas partes, romper el frente del enemigo. Se produjeron cuantiosas pérdidas de vidas humanas.
Ya antes de la Primera Guerra Mundial habían aparecido importantes armas por ejemplo, el fusil de repetición, las ametralladoras, etc.
Los ejércitos iniciaron la guerra con la idea básica de la supremacía de la ofensiva, que cambiaron a lo largo del desarrrollo de los acontecimientos. El empleo de la ametralladora terminó con la caballería, su eficacia en la defensa hizo fracasar los ataques masivos y originó el nacimiento de la sección y del pelotón. La guerra de trincheras introdujo el uso del mortero, el carro de combate dio inicio a la guerra acorazada, la artillería multiplicó calibres, aumentó alcances y mejoró métodos de corrección. En 1915 empezaron a emplearse gases asfixiantes con la toma de las ciudades belgas, se dio inicio a la guerra biológica y química, la fortificación de campaña se perfeccionó y favoreció el auge de la guerra de trincheras, el transporte motorizado se generalizó y la aviación de guerra libró batallas aéreas independientes.
Los ejércitos en ambos lados lucharon en trincheras, unas zanjas profundas que se cavaban para servir de protección para las tropas. Las condiciones eran espantosas; hubo inundaciones, lodo, ratas y cadáveres. Las trincheras de la línea de frente eran el blanco de fuego pesado; los hombres se salían de las trincheras para avanzar y atacar a las tropas enemigas.
El avión fue utilizado como arma de guerra, los primeros combates entre pilotos fueron con pistolas y con carabinas. En octubre de 1914, en la primera confrontación un avión francés atacó con fuego de ametralladora a un avión alemán, marcando así, la primera victoria aérea. El avión de bombardeo se creó después de iniciada la guerra. En 1917 los bombarderos alemanes atacaron Londres y otras ciudades inglesas, principalmente durante la noche. El uso de portaviones se inicia a finales de 1915, cuando el teniente Towler despega del crucero Vindex.
La I Guerra Mundial estimuló enormemente la fabricación de aeronaves, su uso con fines militares y el desarrollo de la guerra aérea; se construyeron dirigibles, globos y aviones. Éstos últimos se utilizaban principalmente para dos tipos de misiones: la observación y el bombardeo. La exploración de los frentes de batalla fijos se llevaba a cabo mediante pequeños globos con cuerdas; los dirigibles servían para realizar reconocimientos en el mar, y los aeroplanos, para sobrevolar las zonas costeras. Con respecto a las operaciones militares terrestres, los aeroplanos se empleaban para observar la disposición de las tropas y defensas del enemigo y bombardear sus líneas o a sus fuerzas cuando entraban en combate.
Desde mediados de 1915 se hicieron frecuentes los combates aéreos entre aviones o escuadrones enemigos. Los alemanes disfrutaron de la supremacía aérea en el frente occidental desde octubre de 1915 hasta julio de 1916, año en el que los británicos demostraron su superioridad. Entre los más importantes aviadores, cabe destacar al estadounidense Eddie Rickenbacker, al canadiense William Avery Bishop y al barón alemán Manfred von Richtofen.
En cuanto a la guerra marítima, a comienzos de la guerra, el grueso de la flota británica, la Gran Flota, contaba con veinte acorazados y numerosos cruceros y destructores; estaba ubicada en la base de Scapa Flow, situada en las islas Orcadas, mientras que una segunda flota protegía el canal de la Mancha. La Flota de Altamar alemana estaba compuesta por trece acorazados y tenía sus bases en los puertos alemanes de mar del Norte.
El enfrentamiento naval más importante de la guerra fue la batalla de Jutlandia, librada el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916 entre la Gran Flota británica y la Flota de Altamar alemana, y tras la cual Gran Bretaña pudo conservar su supremacía naval. No obstante, los alemanes consiguieron romper el bloqueo británico y reanudaron la guerra submarina sin restricciones en 1917, persuadidos de que éste era el único método con el que podrían derrotar a Gran Bretaña; esta estrategia no condujo a la rendición de los británicos, sino que motivó que Estados Unidos declarara la guerra a Alemania. Los ataques de los submarinos alemanes a los convoyes británicos en el océano Atlántico y en el mar del Norte ocasionaron la destrucción de numerosas embarcaciones.
Durante 1917 la guerra submarina alemana fracasó en su intento de provocar la rendición de Gran Bretaña mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916, los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el océano Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y caza submarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos, y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin a la guerra a través de la guerra submarina había fracasado.
La acción más destacable de 1915 fue el bloqueo submarino impuesto por Alemania a Gran Bretaña. El hundimiento del trasatlántico de pasajeros Lusitania a manos de un submarino alemán el 7 de mayo costó la vida a muchos súbditos estadounidenses, lo que originó una polémica que estuvo a punto de provocar la guerra entre Estados Unidos y Alemania, modificando ésta última sus métodos de guerra submarina para satisfacer al gobierno estadounidense. Sin embargo, en marzo de 1916, el hundimiento por un submarino alemán del buque de vapor francés Sussex en el canal de la Mancha y la existencia de víctimas estadounidenses hizo estallar un nuevo conflicto entre estos países.
Otra de las principales características de la I guerra mundial fue la participación de un gran número de naciones, a partir del asesinato del archiduque de Austria-Hungría se produjo una reacción en cadena y los países de la triple alianza se enfrentaron contra los de la triple Entente. Rusia quería acabar con el Imperio Austrohúngaro, apoyó a Serbia y declaró la guerra al imperio.
Alemania, aliada de Austria, declaró la guerra cuando estos invadieron Bélgica. Turquía y Bulgaria se unieron a Austria y Alemania, mientras que Japón, Rumania, Grecia, Portugal e Italia se incorporaron dentro del bloque de la triple Entente. En 1917, soldados de Alemania hundieron varios barcos mercantes estadounidenses por lo que Estados Unidos le declaró la guerra, es así como, con excepción de algunos países del mundo, en especial América del Sur, sufrieron la más horrible de las guerras.
Vale la pena destacar el importante papel que jugaron las mujeres, en su casa, haciendo trabajos que previamente habían sido catalogados como no femeninos, o reservados para los hombres.
Las mujeres manejaban camiones, ensamblaban armas y empacaban municiones peligrosas, balas, bombas y proyectiles. Las mujeres también viajaron a Bélgica y Francia para servir en los hospitales militares.
Fueron muchos los elementos que caracterizaron la I guerra mundial, pero podemos decir que:
• Durante la I guerra mundial surgió el gas tóxico y el lanza-llamas. (ver foto arriba)
• Gran Bretaña utilizó artistas oficiales de guerra para consignar la contienda.
• Los soldados disponían de fusiles que podían alcanzar un blanco a una distancia máxima de 800 mts.
• Francia y Estados Unidos realizaron en 1909 los primeros intentos en aviación militar.
• Durante la guerra entre el imperio otomano e Italia se llevó a cabo las primeras misiones de aviación militar en 1911.
CONSECUENCIAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
El 27 DE Octubre de 1918 Alemania consintió en aceptar las negociaciones de paz, Guillermo II debió entregar el poder, se extendía por toda Alemania una revolución proletaria que fue posteriormente sofocada. En Europa comenzaron los preparativos para conferencia de Versalles.
En 1919 se reunieron en Versalles los representantes de los países vencedores para preparar el tratado definitivo de paz. En ese mismo año, Alemania firmó el Tratado de Versalles, por lo que quedaba obligada a reducir drásticamente su ejército y armamento y a pagar fuertes sanciones económicas como reparación por los daños causados a los aliados durante la guerra. Además, Alemania perdió su imperio colonial y numerosos territorios en Europa.
Tras la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, los vencedores no llegaban a un acuerdo sobre las reparaciones de guerra que debía pagar la nación vencida. Los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia celebraron la Conferencia de Paz de París en 1919 y elaboraron el Tratado de Versalles. Éste imponía a Alemania una serie de medidas restrictivas y compensatorias que incluían su desmilitarización a gran escala y el pago de indemnizaciones. Los representantes de la reunión fueron el primer ministro británico Lloyd George, el ministro de Asuntos Exteriores italiano Giorgio Sonnino, el jefe de gobierno francés Georges Clemenceau y el presidente de Estados Unidos Thomas Woodrow Wilson (foto).
A pesar de que todas las naciones confiaban en que los acuerdos alcanzados después del conflicto restablecerían la paz mundial sobre unas bases estables, las condiciones impuestas promovieron un conflicto aún más destructivo. Los Imperios Centrales aceptaron los catorce puntos elaborados por el presidente Wilson como fundamento del armisticio, esperando que los aliados los adoptaran como referencia básica en los tratados de paz. Sin embargo, la mayor parte de las potencias aliadas acudieron a la Conferencia de Versalles con la determinación de obtener indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra equivalentes al coste total de la misma y de repartirse los territorios y posesiones de las naciones derrotadas según acuerdos secretos. Durante las negociaciones de paz, el presidente Wilson insistió en que la Conferencia de Paz de París aceptara su programa, pero finalmente desistió de su propósito inicial y se centró en conseguir el apoyo de los aliados para la formación de la Sociedad de Naciones.
Se puede puntualizar que las principales consecuencias de tan nefasta guerra fueron:
• La muerte de más de 12 millones de personas, equivalente a casi la mitad de los habitantes de Venezuela, y varios millones de heridos, en su mayoría jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido.
• Las pérdidas materiales fueron enormes se supone que pasó los 186.000 millones de dólares.
• En tan sólo las tres primeras semanas de la guerra, los alemanes perdieron 600.000 hombres.
• El territorio de Turquía se redujo. El imperio austrohúngaro desapareció y dio lugar a cuatro nuevos Estados: Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia.
• La Primera Guerra Mundial marcó el fin de la supremacía de las potencias de Europa y fortaleció la posición de los Estados Unidos y de Japón.
• En casi toda Europa los medios de comunicación, el transporte, los cultivos, los edificios, etc. quedaron destruidos.
• Todas las pérdidas ocasionaron una disminución de la producción industrial y agrícola. Las reservas de oro y las inversiones se redujeron, toda Europa entró en una grave crisis económica.
• Por el contrario, la contienda generó un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: fusiles de repetición, ametralladoras, gases asfixiantes dando origen a la guerra biológica y química, hubo tanques, dirigibles y aviones, también se practicaron los bombardeos a las ciudades. La artillería multiplicó los calibres, aumentó el alcance y mejoró los métodos de corrección. El transporte motorizado se generalizó.
• Hubo una intensa participación de la sociedad civil implicándose en operaciones bélicas, de igual forma participaron instituciones como la Cruz Roja donde la mujer desempeñó una gran labor.
• A pesar de la labor desempeñada por la Cruz Roja, se desataron grandes epidemias de enfermedades infectocontagiosas.
• La acción de los submarinos alemanes provocó el hundimiento de las naves aliadas causando un gran número de bajas; al abandonarse el principio por el cual se permitía la evacuación de las naves civiles antes de su hundimiento. En mayo, un submarino alemán torpedeó al Lusitania, un vapor de pasajeros británico. Éste se hundió en menos de 20 minutos frente a la costa meridional de Irlanda, y fallecieron 1.198 civiles, entre los que se encontraban 128 estadounidenses. El incidente estuvo a punto de anticipar la intervención de Estados Unidos en el conflicto mundial, que se produjo en 1917.
• A pesar de los esfuerzos realizados para provocar la paz mundial con el Tratado de Versalles, las potencias vencedoras permitieron que se incumplieran algunos de los términos establecidos lo que provocó el resurgimiento del militarismo y del nacionalismo agresivo de Alemania y de los desórdenes sociales en gran parte de Europa, agudizó la crisis económica, hubo una fuerte agitación social y hubo el resurgimiento de movimientos bélicos producto de graves disputas que quedaron sin resolver.
CONCLUSIONES
Una vez culminada la presente investigación, se puede concluir que la I Guerra Mundial:
1. Duró cuatro años, tres meses y catorce días con profundos cambios en el territorio europeo.
2. La guerra representó un coste de 186.000 millones de dólares para los países beligerantes.
3. Las bajas en los combates terrestres ascendieron a varios millones de personas pertenecientes a la población civil y que, en algunos casos, fallecieron indirectamente a causa de la contienda.
4. A pesar de que todas las naciones confiaban en que los acuerdos alcanzados después del conflicto restablecerían la paz mundial sobre unas bases estables, las condiciones impuestas promovieron un conflicto aún más destructivo. Los Imperios Centrales aceptaron los catorce puntos elaborados por el presidente Wilson como fundamento del armisticio, esperando que los aliados los adoptaran como referencia básica en los tratados de paz.
5. La mayor parte de las potencias aliadas acudieron a la Conferencia de Versalles con la determinación de obtener indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra equivalentes al costo total de la misma y de repartirse los territorios y posesiones de las naciones derrotadas según acuerdos secretos.
6. Durante las negociaciones de paz, el presidente Wilson insistió en que la Conferencia de Paz de París aceptara su programa completo organizado en catorce puntos, pero finalmente desistió de su propósito inicial y se centró en conseguir el apoyo de los aliados para la formación de la Sociedad de Naciones.
7. Las potencias vencedoras permitieron que se incumplieran ciertos términos establecidos en los tratados de paz de Versalles lo que provocó el resurgimiento del militarismo y de un nacionalismo agresivo en Alemania y desórdenes sociales en gran parte de Europa.
8. La I Guerra Mundial trajo ruina, enfermedades y dolor a todos los países participantes.
9. Hubo grandes adelantos científicos con fines bélicos lo que trajo como consecuencia más muertes y más destrucción.
10. Y por último, esta guerra no resolvió los conflictos, por el contrario los enfatizó lo que tras unos veinte años, aproximadamente, ocasionó la II Guerra Mundial.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerra1.htm Consultado Julio 12 de 2011
Primera confrontación mundial
Introducción: La formación de alianzas
El dominio sobre las áreas coloniales provocó conflictos entre las potencias que se resolvían a través de acuerdos diplomáticos, o bien de guerras que se mantenían dentro de un mareo estrictamente local. Además, las alianzas que se formaban duraban poco y los países cambiaban de bando frecuentemente, según las circunstancias.
Sin embargo, las reglas de juego de la diplomacia internacional fueron variando poco a poco. A medida que crecían las necesidades de expansión de las grandes potencias industriales, las confrontaciones se fueron haciendo incontrolables. Por un lado, era difícil resolver los conflictos en un escenario que se había ampliado. Los enfrentamientos ya no sólo podían presentarse en Europa sino también en África, China o el Medio Oriente. Además, había nuevos competidores y eran muy agresivos. Estados Unidos y Japón se habían convertido en grandes potencias que se disputaban el dominio del área del Pacífico. Alemania aparecía pujante y poderosa, pero insatisfecha por haber llegado tarde al reparto colonial. Sus intereses expansionistas en China y África del Sur chocaban con el dominio que los ingleses habían establecido en esas zonas. Justamente, las posiciones irreconciliables entre Alemania e Inglaterra fueron las que generaron un sistema de alianzas permanentes que puso en peligro la paz mundial. Por un lado, se formó la Triple Alianza, que en realidad fue sólo una alianza entre Alemania y Austria-Hungría, pues Italia, el tercer integrante, no tardó en apartarse. Por otro, Francia, el Imperio ruso y Gran Bretaña se unieron en la Triple Entente.
La política interna y los nacionalismos
La situación fue tomándose aún más explosiva a raíz de los conflictos internos que atravesaban muchas de las grandes potencias. Rusia estaba amenazada por una revolución social, el Imperio austro-húngaro se desgarraba en luchas entre nacionalidades que ya no podían ser controladas por el gobierno; en el Estado alemán los enfrentamientos políticos paralizaban la política exterior. Los gobiernos parlamentarios, como los de Gran Bretaña y Francia, debían hacer frente a los reclamos de los trabajadores y los sectores medios que demandaban mayores derechos políticos y mejores condiciones de vida.
Muchos gobiernos trataron de resolver estas crisis sociales y políticas llamando a todos los sectores a dejar de lado sus diferencias y a unirse detrás de los superiores intereses nacionales. Fomentaron un sentimiento patriótico
La escuela y el servicio militar obligatorio les sirvieron para estimular los sentimientos nacionalistas a través de ceremonias diarias, como el izamiento de la bandera. Con el mismo objetivo se establecieron nuevas fiestas nacionales, como la que conmemora la Revolución Francesa, recordada los 14 de julio en Francia.
La prensa también jugó un papel importante en todo este proceso exagerando las cualidades de la nación y ridiculizando o disminuyendo las de los pueblos extranjeros.
Pero había otro nacionalismo, el de los pueblos dominados por naciones extranjeras y que luchaban por su autonomía. Tal el caso de los Balcanes, considerado el polvorín de Europa.
La mayor parte del territorio de los Balcanes estaba dominada por los imperios turco y austro-húngaro. A principios del siglo XX, los Balcanes constituían una de las zonas más explosivas de Europa. En ella chocaban distintos intereses. Los serbios querían construir un Estado yugoslavo que reuniera a todos los eslavos de la región. Para ello, debían apropiarse de territorios que estaban en poder de los imperios austro-húngaro y turco. El imperio ruso, alejado del Extremo Oriente tras su derrota ante los japoneses en 1901. 1905, estaba interesado en extender sus dominios hasta el Mediterráneo. Para lograrlo, prometió su ayuda a los serbios.
Alemania, Francia e Inglaterra deseaban apropiarse del territorio que en la zona ocupaba el imperio turco para dominar un punto estratégico: el estrecho de los Dardanelos, puerta esencial para la comunicación entre el Mediterráneo y Asia central.
En los Balcanes confluían todos los odios, las rivalidades y las insatisfacciones que se habían ido acumulando durante las últimas décadas. Era por lo tanto previsible que una crisis en la región pudiera provocar el estallido de una guerra generalizada. El acontecimiento fatal tuvo lugar en Sarajevo, el 28 de junio de 1914.
Francisco Femando, heredero del trono de Austria-Hungría, y su esposa fueron asesinados por un estudiante nacionalista serbio. Austria-Hungría quiso aprovechar el atentado para aniquilar a Serbia y le declaró la guerra. Rusia respondió movilizando sus tropas en defensa de los serbios. Inmediatamente el sistema le alianzas —la Triple Entente y la Triple Alianza— se puso en funcionamiento. El 5 de agosto de 1914 comenzaba la Primera Guerra Mundial.
Una vez declarada la guerra, una oleada de patriotismo se extendió por todos los países involucrados. En Berlín, París y Londres, los hombres acudieron fervorosos para matar o morir defendiendo la bandera de su nación. Pensaban regresar para Navidad con el orgullo de la victoria conseguida. Pero muchos no volvieron. Los que regresaron, después de cuatro largos años de penurias, enfermedades y muerte, quedaron para siempre marcados por los recuerdos de una experiencia terrible.
QUE FUE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL:
El 3 de agosto de 1914 era ya un hecho la primera guerra mundial, el ministro británico de asuntos exteriores Edward Grey se hallaba frente a su ventana de su despacho y veía sobre Londres el crepúsculo, entonces pronunció unas palabras que se han hecho famosa: "En toda Europa se apagan ahora las luces: puede suceder que jamás volvamos a verlas encendidas".
Su predicción se cumplió, la guerra que entonces empezaba significó la muerte de la vieja Europa, el final de los viejos tiempos el desmoronamiento definitivo de una concepción del mundo. Esta guerra, que tendría que haber puesto fin a las guerras, dio origen a nuevos enfrentamientos, a nuevas guerras. El conflicto fue provocado en Sarajevo, el 28 de junio de 1914 cuando el heredero del trono austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando cayó víctima de un terrorista serbio. Pero como es natural, las causas de la guerra eran más profundas, consistían fundamentalmente en 3 antagonismos:
1.- Entre Alemania y Francia, en forma de una enemistad reactivada por la derrota francesa de 1871, y la pérdida de Alsacia-Lorena.
2.- Entre Alemania e Inglaterra, competencia en el terreno de la industria de la política colonial y del rearme maruno.
3.- Entre Austria-Hungría y Rusia, por el dominio de los Balcanes.
El conflicto militar que comenzó como un enfrentamiento localizado en el Imperio Austro-Húngaro y Serbia el 28 de julio de 1914; se transformó en un enfrentamiento armado a escala europea cuando la declaración de guerra austro-húngara se extendió a Rusia el 1 de agosto de 1914; Finalmente, pasó a ser una guerra mundial en la que participaron 32 naciones. Veintiocho de ellas, denominadas aliadas o potencias asociadas y entre las que se encontraban Gran Bretaña, Francia, Rusia, Italia y Estados Unidos, lucharon contra la coalición de los llamados Imperios Centrales, integrada por Alemania, Austria-Hungría, Imperio Otomano y Bulgaria.
La causa inmediata del inicio de las hostilidades entre Austria-Hungría y Serbia fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero del trono austro-húngaro, cometido en Sarajevo el 28 de junio de 1914 por Gavrilo Princip, un nacionalista serbio.
No obstante, las causas profundas del conflicto remiten a la historia europea del siglo XIX, concretamente a las tendencias económicas y políticas que imperaron en Europa desde 1871, año en el que fue fundado el II Imperio Alemán, y este Estado emergió como una gran potencia.
Entre 1914 y 1918 se desarrolló en Europa la mayor conflagración hasta entonces conocida. Motivada por conflictos imperialistas entre las potencias europeas, la "gran guerra", como se denominó originalmente a la primera guerra mundial, implicó a toda la población de los estados contendientes, así como a la de sus colonias respectivas.
Se puede decir entonces que el origen de la primera contienda mundial debe buscarse en la existencia de dos grandes bloques antagónicos: la Triple Alianza (Alemania, Imperio austro-húngaro e Italia) y la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), aunque su causa inmediata fue el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de junio de 1914. Viena, que consideraba con recelo el engrandecimiento de Serbia, se apresuró a culparla del magnicidio y exigió satisfacciones como preámbulo de su declaración de guerra el 28 de julio. Rusia, erigida en campeona de los países eslavos frente a Austria, proclamó la movilización general, mientras Alemania, que había dado seguridades a su aliada para una ayuda total en caso de conflicto con Rusia, envió un ultimátum a este país, y otro a Francia como advertencia y más tarde la declaración de guerra a ambos países.
Por su parte, Inglaterra, que vacilaba en comprometerse con sus aliados, reaccionó al exigir Alemania a Bélgica paso libre para sus tropas.
EL PLAN SCHLIEFFEN
Los alemanes contaban con deshacerse enseguida de Francia y dirigir luego sus golpes contra Rusia. Su confianza se basaba en el Plan Schlieffen para rodear el poderoso sistema francés de fortificaciones. El plan preveía que el ala derecha, que concentraba el grueso de las fuerzas alemanas, efectuara un avance arrollador a través de Bélgica, mientras el ala izquierda, mucho menos potente, incitaría al enemigo al ataque. Al pasar los franceses a la ofensiva contra el ala izquierda, harían funcionar el dispositivo como una puerta giratoria: cuanto más presionara, con tanta mayor violencia giraría el ala derecha a la zaga. Sin embargo, el plan fracasó, los frentes llegaron a estabilizarse y las trincheras se extendieron desde la frontera suiza hasta el canal de la Mancha. En febrero de 1916, el alemán Falkenhayn desencadenó un violento ataque contra Verdún, que ocasionó una verdadera carnicería en ambos ejércitos y no se tradujo en éxito alguno para los atacantes.
FRENTE ORIENTAL E INTERVENCIÓN ESTADOUNIDENSE.
Entretanto, en el otro extremo de Europa se iba despejando la incógnita. A despecho de la pérdida de Galitzia por los austríacos, del revés alemán en Gummbinnen (agosto 1914) y del avance ruso por Prusia Oriental, Hindenburg y su jefe de Estado Mayor, Erich Ludendorff (foto) , lograron aplastar a las fuerzas del zar en Tannenberg (26-30 agosto). En 1917 Berlín reanudó la guerra submarina total, lo que acarrearía la entrada de Estados Unidos en la contienda (6 abril 1917).
Los alemanes desencadenaron el 21 de marzo de 1918 una serie de embestidas que rompieron varias veces el frente aliado en San Quintín, Lys y el Aisne; pero, pese a tan brillantes resultados, se produjo el agotamiento de las energías germanas. El 3 de octubre, el príncipe Max de Baden, canciller del Reich, pedía a Wilson un armisticio inmediato. El 29 capitulaba Austria y el 31 Turquía, mientras Alemania firmaría la paz y su derrota en Versalles (28 julio 1919).
En el transcurso de la I Guerra Mundial fueron famosas, por su encarnizamiento y su valor estratégico, las batallas de: Arrás, Artois, Cambrai, Caporetto, Jutlandia, Marne, Somme, Tannenberg, Verdún e Yprès.
Fueron muchos los enfrentamientos que se dieron en el transcurso de los cuatro años que duró la primera guerra mundial, un desarrollo cronológico de la misma podrá observarse en anexos.
ANTECEDENTES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Fueron varias los enfrentamientos que sirvieron de preludio a la primera guerra mundial, entre ellos se pueden mencionar:
1.-La guerra franco-prusiana:
En 1870 Francia fue vencida por el ejército prusiano, disciplinado y bien armado, mandado por Moltke. Se completó la unidad de Alemania y los príncipes de muchos Estados reconocieron como emperador a Guillermo. La derrota y las pérdidas territoriales colocaron a Francia en situación tirante con Alemania.
2.-La liga de los tres emperadores:
La máxima ambición del canciller de hierro alemán Bismarck, era mantener aislada a Francia. Se vio realizada en 1873 mediante la Liga de los Tres Emperadores: el de Alemania, el estado más fuerte del continente.
3.- La Triple Alianza:
En los Balcanes, el enfrentamiento de los intereses rusos y austríacos condujo en 1878 a la disolución de la Liga de los Tres Emperadores. En 1879 la alianza entre Alemania y Austria-Hungría se hizo más fuerte y en 1882 se amplió con Italia. En 1887 Alemania y Rusia firmaron un tratado mediante el cual estrecharon sus relaciones.
4.- La Triple Entente:
El nuevo emperador de Alemania Guillermo II destituyó a Bismarck y no renovó el tratado con Rusia, lo que aprovechó Francia que estaba aislada para aliarse con Rusia en 1894. En 1904 se alió también con Inglaterra. Poco después se aliaron también Inglaterra y Rusia, con lo que en 1907 quedó terminada la Triple Entente. El cerco de Alemania era ya un hecho.
5.- Las primeras descargas:
El camino hacia la catástrofe de 1914 pasó por Marruecos y los Balcanes. En el Marruecos francés intentaron hacerse valer los intereses comerciales alemanes, la consecuencia entre otras, fue la crisis de Agadir de 1911. La debilidad de Turquía llevó a sus amigos a la ruina.
LAS DECLARACIONES DE GUERRA
Austria declaró la guerra a Serbia el 28 de julio, ya fuera porque creía que Rusia no llegaría a unirse a Serbia o porque estaba dispuesta a correr el riesgo de un conflicto europeo general con tal de poner fin al movimiento nacionalista serbio. Rusia respondió movilizándose contra Austria. Alemania advirtió a Rusia de que si persistía en su actitud le declararía la guerra, y consiguió que Austria accediera a discutir con Rusia una posible modificación del ultimátum enviado a los serbios.
No obstante, Alemania insistió en que los rusos retiraran sus tropas inmediatamente. Rusia se negó a hacerlo y Alemania le declaró la guerra el 1 de agosto.
Los franceses comenzaron la movilización de sus fuerzas ese mismo día; las tropas alemanas cruzaron la frontera de Luxemburgo el 2 de agosto y Alemania declaró la guerra a Francia el 3 de agosto. El día anterior, el gobierno alemán había informado al gobierno belga de su intención de marchar sobre Francia cruzando Bélgica, a fin de evitar que los franceses utilizaran esta ruta para atacar Alemania. Las autoridades belgas se negaron a permitir el paso por su territorio de las tropas alemanas y recurrieron a los países firmantes del Tratado de 1839 —en el que se garantizaba la neutralidad de Bélgica en el caso de un conflicto en el que estuvieran implicados Gran Bretaña, Francia y Alemania— para que se cumpliera lo establecido en dicho acuerdo. Gran Bretaña, uno de los países signatarios del Tratado de 1839, envió un ultimátum a Alemania el 4 de agosto en el que se exigía que se respetara la neutralidad de Bélgica; Alemania rechazó la petición y el gobierno británico le declaró la guerra ese mismo día.
Italia permaneció neutral hasta el 23 de mayo de 1915, cuando rompió su pacto con la Triple Alianza para satisfacer sus aspiraciones territoriales y declaró la guerra a Austria-Hungría. La unidad de los aliados se fortaleció en septiembre de 1914 a través del Pacto de Londres, firmado por Francia, Gran Bretaña y Rusia. A medida que avanzaba la contienda, fueron sumándose al conflicto países como el Imperio otomano, Japón, Estados Unidos y otras naciones del continente americano. Japón, que había firmado una alianza con Gran Bretaña en 1902, declaró la guerra a Alemania el 23 de agosto de 1914, y el 6 de abril de 1917 lo hizo Estados Unidos.
CAUSAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
La causa inmediata que provocó el estallido de la primera guerra mundial fue, como ya sé mencionó, el asesinato del archiduque de Austria-Hungría, Francisco Fernando, en Sarajevo Serbia, el 28 de Junio de 1914.
Los verdaderos factores que desencadenaron la I Guerra Mundial fueron el intenso espíritu nacionalista que se extendió por Europa a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la rivalidad económica y política entre las distintas naciones y el proceso de militarización y de vertiginosa carrera armamentística que caracterizó a la sociedad internacional durante el último tercio del siglo XIX, a partir de la creación de dos sistemas de alianzas enfrentadas.
El nacionalismo
La Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas habían difundido por la mayor parte del continente europeo el concepto de democracia, extendiéndose así la idea de que las poblaciones que compartían un origen étnico, una lengua y unos mismos ideales políticos tenían derecho a formar estados independientes. Sin embargo, el principio de la autodeterminación nacional fue totalmente ignorado por las fuerzas dinásticas y reaccionarias que decidieron el destino de los asuntos europeos en el Congreso de Viena (1815). Muchos de los pueblos que deseaban su autonomía quedaron sometidos a dinastías locales o a otras naciones. Por ejemplo, los estados alemanes, integrados en la Confederación Germánica, quedaron divididos en numerosos ducados, principados y reinos de acuerdo con los términos del Congreso de Viena; Italia también fue repartida en varias unidades políticas, algunas de las cuales estaban bajo control extranjero; los belgas flamencos y franceses de los Países Bajos austriacos quedaron supeditados al dominio holandés por decisión del Congreso.
Las revoluciones y los fuertes movimientos nacionalistas del siglo XIX consiguieron anular gran parte de las imposiciones reaccionarias acordadas en Viena. Bélgica obtuvo la independencia de los Países Bajos en 1830; la unificación de Italia fue culminada a cabo en 1861, y la de Alemania en 1871. Sin embargo, los conflictos nacionalistas seguían sin resolverse en otras áreas de Europa a comienzos del siglo XX, lo que provocó tensiones en las regiones implicadas y entre diversas naciones europeas. Una de las más importantes corrientes nacionalistas, el paneslavismo, desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que precedieron a la guerra.
El imperialismo:
El espíritu nacionalista también se puso de manifiesto en el terreno económico. La Revolución Industrial, iniciada en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII, en Francia a comienzos del XIX y en Alemania a partir de 1870, provocó un gran incremento de productos manufacturados, por lo que estos países se vieron obligados a buscar nuevos mercados en el exterior. El área en la que se desarrolló principalmente la política europea de expansión económica fue África, donde los respectivos intereses coloniales entraron en conflicto con cierta frecuencia. La rivalidad económica por el dominio del territorio africano entre Francia, Alemania y Gran Bretaña estuvo a punto, desde 1898 hasta 1914, de provocar una guerra en Europa en varias ocasiones.
La expansión militar:
Como consecuencia de estas tensiones, las naciones europeas adoptaron medidas tanto en política interior como exterior entre 1871 y 1914 que, a su vez, aumentaron el peligro de un conflicto; mantuvieron numerosos ejércitos permanentes, que ampliaban constantemente mediante reclutamientos realizados en tiempo de paz, y construyeron naves de mayor tamaño. Gran Bretaña, influida por el desarrollo de la Armada alemana, que se inició en 1900, y por el curso de la Guerra Ruso-japonesa, modernizó su flota bajo la dirección del almirante sir John Fisher. El conflicto bélico que tuvo lugar entre Rusia y Japón había demostrado la eficacia del armamento naval de largo alcance. Los avances en otras áreas de la tecnología y organización militar estimularon la constitución de estados mayores capaces de elaborar planes de movilización y ataque muy precisos, integrados a menudo en programas que no podían anularse una vez iniciados.
Los dirigentes de todos los países tomaron conciencia de que los crecientes gastos de armamento desembocarían con el tiempo en quiebras nacionales o en una guerra; por este motivo, se intentó favorecer el desarme mundial en varias ocasiones, especialmente en las Conferencias de La Haya de 1899 y 1907. Sin embargo, la rivalidad internacional había llegado a tal punto que no fue posible alcanzar ningún acuerdo efectivo para decidir el desarme internacional.
De forma paralela al proceso armamentístico, los Estados europeos establecieron alianzas con otras potencias para no quedar aisladas en el caso de que estallara una guerra. Esta actitud generó un fenómeno que, en sí mismo, incrementó enormemente las posibilidades de un conflicto generalizado: el alineamiento de las grandes potencias europeas en dos alianzas militares hostiles, la Triple Alianza, formada por Alemania, Austria-Hungría e Italia, y la Triple Entente, integrada por Gran Bretaña, Francia y Rusia. Los propios cambios que se produjeron en el seno de estas asociaciones contribuyeron a crear una atmósfera de crisis latente, por la cual el periodo fue denominado 'Paz Armada'
Las causas de la Primera Guerra Mundial se pueden resumir de la forma siguiente:
Rivalidades territoriales y nacionalismos:
• Alemania intenta borrar la cultura francesa en Alsacia y Lorena. Se forma la "Liga para la defensa de Alsacia y Lorena"
• Caos en los Balcanes.
• Fronteras entre Grecia y Albania.
• Los alemanes arman al ejército turco en los estrechos. Los rusos ven muy mal esto.
Rivalidades económicas:
• Alemania tenía un gran crecimiento.
• Muchos países compraban productos alemanes.
• La razón de su crecimiento es que ofrecen mejores créditos que Inglaterra lo que origina una mayor rivalidad.
Rivalidades psicológicas o político-diplomáticas:
• Alemania tenía en 1913 850 mil hombres en pie de guerra.
• Austria 160 mil hombres.
• Francia aumenta el servicio militar.
• Rusia dos millones de soldados, pero mal armados.
• Inglaterra no tenía un ejército terrestre muy grande. Se aprovechaban de los soldados autóctonos de los ejércitos que colonizaban. Pero tenían un impresionante poder naval.
• Todos los ejércitos suponen muchos gastos a los países. Los gobiernos tienen que ir engañando a su población, les dicen que la guerra está a punto, que hay que estar preparado. Hacen un llamamiento patriótico.
CARACTERÍSTICAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
Los principales elementos que caracterizaron la I guerra mundial fueron:
Se creía que la guerra duraría unas semanas, pero duró cuatro años, tres meses y catorce días.
Fueron muchas las personas que participaron en esta guerra, por ejemplo Alemania contaba con 1.913.850 mil hombres en pié de guerra, aproximadamente. Austria con 160 mil hombres. Rusia con 2.000.000 de soldados. Inglaterra no contaba con un ejército terrestre grande, se aprovechaba de los soldados autóctonos de los ejércitos que colonizaban, pero contaba con un impresionante poder naval.
El 28 de junio de 1914 el príncipe heredero de Austria-Hungría y su esposa fueron asesinados, en su visita a Sarajevo capital de Bosnia, por un estudiante serbio, Gavrilo Princip. Los promotores del atentado habían sido los nacionalistas serbios. Austria-Hungría presenta a Serbia UN ultimátum que no podía aceptarse. Estalló pues, la guerra en una semana, "la semana negra", del 28 de julio al 4 de agosto, todas las grandes potencias, menos Italia, se vieron arrastradas a ella.
La I Guerra Mundial se caracterizó por las grandes matanzas que hubo, por un incidente en los Balcanes surgió un devastador incendio mundial. En el oeste los frentes se fijaron en una inhumana guerra de trincheras. Las llanuras de Flandes fueron arrasadas por un ininterrumpido fuego de artillería y se convirtieron en un infierno de fango, minas, alambradas y cortinas de gas. Ataque tras ataque se intentaba, por ambas partes, romper el frente del enemigo. Se produjeron cuantiosas pérdidas de vidas humanas.
Ya antes de la Primera Guerra Mundial habían aparecido importantes armas por ejemplo, el fusil de repetición, las ametralladoras, etc.
Los ejércitos iniciaron la guerra con la idea básica de la supremacía de la ofensiva, que cambiaron a lo largo del desarrrollo de los acontecimientos. El empleo de la ametralladora terminó con la caballería, su eficacia en la defensa hizo fracasar los ataques masivos y originó el nacimiento de la sección y del pelotón. La guerra de trincheras introdujo el uso del mortero, el carro de combate dio inicio a la guerra acorazada, la artillería multiplicó calibres, aumentó alcances y mejoró métodos de corrección. En 1915 empezaron a emplearse gases asfixiantes con la toma de las ciudades belgas, se dio inicio a la guerra biológica y química, la fortificación de campaña se perfeccionó y favoreció el auge de la guerra de trincheras, el transporte motorizado se generalizó y la aviación de guerra libró batallas aéreas independientes.
Los ejércitos en ambos lados lucharon en trincheras, unas zanjas profundas que se cavaban para servir de protección para las tropas. Las condiciones eran espantosas; hubo inundaciones, lodo, ratas y cadáveres. Las trincheras de la línea de frente eran el blanco de fuego pesado; los hombres se salían de las trincheras para avanzar y atacar a las tropas enemigas.
El avión fue utilizado como arma de guerra, los primeros combates entre pilotos fueron con pistolas y con carabinas. En octubre de 1914, en la primera confrontación un avión francés atacó con fuego de ametralladora a un avión alemán, marcando así, la primera victoria aérea. El avión de bombardeo se creó después de iniciada la guerra. En 1917 los bombarderos alemanes atacaron Londres y otras ciudades inglesas, principalmente durante la noche. El uso de portaviones se inicia a finales de 1915, cuando el teniente Towler despega del crucero Vindex.
La I Guerra Mundial estimuló enormemente la fabricación de aeronaves, su uso con fines militares y el desarrollo de la guerra aérea; se construyeron dirigibles, globos y aviones. Éstos últimos se utilizaban principalmente para dos tipos de misiones: la observación y el bombardeo. La exploración de los frentes de batalla fijos se llevaba a cabo mediante pequeños globos con cuerdas; los dirigibles servían para realizar reconocimientos en el mar, y los aeroplanos, para sobrevolar las zonas costeras. Con respecto a las operaciones militares terrestres, los aeroplanos se empleaban para observar la disposición de las tropas y defensas del enemigo y bombardear sus líneas o a sus fuerzas cuando entraban en combate.
Desde mediados de 1915 se hicieron frecuentes los combates aéreos entre aviones o escuadrones enemigos. Los alemanes disfrutaron de la supremacía aérea en el frente occidental desde octubre de 1915 hasta julio de 1916, año en el que los británicos demostraron su superioridad. Entre los más importantes aviadores, cabe destacar al estadounidense Eddie Rickenbacker, al canadiense William Avery Bishop y al barón alemán Manfred von Richtofen.
En cuanto a la guerra marítima, a comienzos de la guerra, el grueso de la flota británica, la Gran Flota, contaba con veinte acorazados y numerosos cruceros y destructores; estaba ubicada en la base de Scapa Flow, situada en las islas Orcadas, mientras que una segunda flota protegía el canal de la Mancha. La Flota de Altamar alemana estaba compuesta por trece acorazados y tenía sus bases en los puertos alemanes de mar del Norte.
El enfrentamiento naval más importante de la guerra fue la batalla de Jutlandia, librada el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916 entre la Gran Flota británica y la Flota de Altamar alemana, y tras la cual Gran Bretaña pudo conservar su supremacía naval. No obstante, los alemanes consiguieron romper el bloqueo británico y reanudaron la guerra submarina sin restricciones en 1917, persuadidos de que éste era el único método con el que podrían derrotar a Gran Bretaña; esta estrategia no condujo a la rendición de los británicos, sino que motivó que Estados Unidos declarara la guerra a Alemania. Los ataques de los submarinos alemanes a los convoyes británicos en el océano Atlántico y en el mar del Norte ocasionaron la destrucción de numerosas embarcaciones.
Durante 1917 la guerra submarina alemana fracasó en su intento de provocar la rendición de Gran Bretaña mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916, los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el océano Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y caza submarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos, y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin a la guerra a través de la guerra submarina había fracasado.
La acción más destacable de 1915 fue el bloqueo submarino impuesto por Alemania a Gran Bretaña. El hundimiento del trasatlántico de pasajeros Lusitania a manos de un submarino alemán el 7 de mayo costó la vida a muchos súbditos estadounidenses, lo que originó una polémica que estuvo a punto de provocar la guerra entre Estados Unidos y Alemania, modificando ésta última sus métodos de guerra submarina para satisfacer al gobierno estadounidense. Sin embargo, en marzo de 1916, el hundimiento por un submarino alemán del buque de vapor francés Sussex en el canal de la Mancha y la existencia de víctimas estadounidenses hizo estallar un nuevo conflicto entre estos países.
Otra de las principales características de la I guerra mundial fue la participación de un gran número de naciones, a partir del asesinato del archiduque de Austria-Hungría se produjo una reacción en cadena y los países de la triple alianza se enfrentaron contra los de la triple Entente. Rusia quería acabar con el Imperio Austrohúngaro, apoyó a Serbia y declaró la guerra al imperio.
Alemania, aliada de Austria, declaró la guerra cuando estos invadieron Bélgica. Turquía y Bulgaria se unieron a Austria y Alemania, mientras que Japón, Rumania, Grecia, Portugal e Italia se incorporaron dentro del bloque de la triple Entente. En 1917, soldados de Alemania hundieron varios barcos mercantes estadounidenses por lo que Estados Unidos le declaró la guerra, es así como, con excepción de algunos países del mundo, en especial América del Sur, sufrieron la más horrible de las guerras.
Vale la pena destacar el importante papel que jugaron las mujeres, en su casa, haciendo trabajos que previamente habían sido catalogados como no femeninos, o reservados para los hombres.
Las mujeres manejaban camiones, ensamblaban armas y empacaban municiones peligrosas, balas, bombas y proyectiles. Las mujeres también viajaron a Bélgica y Francia para servir en los hospitales militares.
Fueron muchos los elementos que caracterizaron la I guerra mundial, pero podemos decir que:
• Durante la I guerra mundial surgió el gas tóxico y el lanza-llamas. (ver foto arriba)
• Gran Bretaña utilizó artistas oficiales de guerra para consignar la contienda.
• Los soldados disponían de fusiles que podían alcanzar un blanco a una distancia máxima de 800 mts.
• Francia y Estados Unidos realizaron en 1909 los primeros intentos en aviación militar.
• Durante la guerra entre el imperio otomano e Italia se llevó a cabo las primeras misiones de aviación militar en 1911.
CONSECUENCIAS DE LA I GUERRA MUNDIAL
El 27 DE Octubre de 1918 Alemania consintió en aceptar las negociaciones de paz, Guillermo II debió entregar el poder, se extendía por toda Alemania una revolución proletaria que fue posteriormente sofocada. En Europa comenzaron los preparativos para conferencia de Versalles.
En 1919 se reunieron en Versalles los representantes de los países vencedores para preparar el tratado definitivo de paz. En ese mismo año, Alemania firmó el Tratado de Versalles, por lo que quedaba obligada a reducir drásticamente su ejército y armamento y a pagar fuertes sanciones económicas como reparación por los daños causados a los aliados durante la guerra. Además, Alemania perdió su imperio colonial y numerosos territorios en Europa.
Tras la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, los vencedores no llegaban a un acuerdo sobre las reparaciones de guerra que debía pagar la nación vencida. Los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia celebraron la Conferencia de Paz de París en 1919 y elaboraron el Tratado de Versalles. Éste imponía a Alemania una serie de medidas restrictivas y compensatorias que incluían su desmilitarización a gran escala y el pago de indemnizaciones. Los representantes de la reunión fueron el primer ministro británico Lloyd George, el ministro de Asuntos Exteriores italiano Giorgio Sonnino, el jefe de gobierno francés Georges Clemenceau y el presidente de Estados Unidos Thomas Woodrow Wilson (foto).
A pesar de que todas las naciones confiaban en que los acuerdos alcanzados después del conflicto restablecerían la paz mundial sobre unas bases estables, las condiciones impuestas promovieron un conflicto aún más destructivo. Los Imperios Centrales aceptaron los catorce puntos elaborados por el presidente Wilson como fundamento del armisticio, esperando que los aliados los adoptaran como referencia básica en los tratados de paz. Sin embargo, la mayor parte de las potencias aliadas acudieron a la Conferencia de Versalles con la determinación de obtener indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra equivalentes al coste total de la misma y de repartirse los territorios y posesiones de las naciones derrotadas según acuerdos secretos. Durante las negociaciones de paz, el presidente Wilson insistió en que la Conferencia de Paz de París aceptara su programa, pero finalmente desistió de su propósito inicial y se centró en conseguir el apoyo de los aliados para la formación de la Sociedad de Naciones.
Se puede puntualizar que las principales consecuencias de tan nefasta guerra fueron:
• La muerte de más de 12 millones de personas, equivalente a casi la mitad de los habitantes de Venezuela, y varios millones de heridos, en su mayoría jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido.
• Las pérdidas materiales fueron enormes se supone que pasó los 186.000 millones de dólares.
• En tan sólo las tres primeras semanas de la guerra, los alemanes perdieron 600.000 hombres.
• El territorio de Turquía se redujo. El imperio austrohúngaro desapareció y dio lugar a cuatro nuevos Estados: Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia.
• La Primera Guerra Mundial marcó el fin de la supremacía de las potencias de Europa y fortaleció la posición de los Estados Unidos y de Japón.
• En casi toda Europa los medios de comunicación, el transporte, los cultivos, los edificios, etc. quedaron destruidos.
• Todas las pérdidas ocasionaron una disminución de la producción industrial y agrícola. Las reservas de oro y las inversiones se redujeron, toda Europa entró en una grave crisis económica.
• Por el contrario, la contienda generó un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: fusiles de repetición, ametralladoras, gases asfixiantes dando origen a la guerra biológica y química, hubo tanques, dirigibles y aviones, también se practicaron los bombardeos a las ciudades. La artillería multiplicó los calibres, aumentó el alcance y mejoró los métodos de corrección. El transporte motorizado se generalizó.
• Hubo una intensa participación de la sociedad civil implicándose en operaciones bélicas, de igual forma participaron instituciones como la Cruz Roja donde la mujer desempeñó una gran labor.
• A pesar de la labor desempeñada por la Cruz Roja, se desataron grandes epidemias de enfermedades infectocontagiosas.
• La acción de los submarinos alemanes provocó el hundimiento de las naves aliadas causando un gran número de bajas; al abandonarse el principio por el cual se permitía la evacuación de las naves civiles antes de su hundimiento. En mayo, un submarino alemán torpedeó al Lusitania, un vapor de pasajeros británico. Éste se hundió en menos de 20 minutos frente a la costa meridional de Irlanda, y fallecieron 1.198 civiles, entre los que se encontraban 128 estadounidenses. El incidente estuvo a punto de anticipar la intervención de Estados Unidos en el conflicto mundial, que se produjo en 1917.
• A pesar de los esfuerzos realizados para provocar la paz mundial con el Tratado de Versalles, las potencias vencedoras permitieron que se incumplieran algunos de los términos establecidos lo que provocó el resurgimiento del militarismo y del nacionalismo agresivo de Alemania y de los desórdenes sociales en gran parte de Europa, agudizó la crisis económica, hubo una fuerte agitación social y hubo el resurgimiento de movimientos bélicos producto de graves disputas que quedaron sin resolver.
CONCLUSIONES
Una vez culminada la presente investigación, se puede concluir que la I Guerra Mundial:
1. Duró cuatro años, tres meses y catorce días con profundos cambios en el territorio europeo.
2. La guerra representó un coste de 186.000 millones de dólares para los países beligerantes.
3. Las bajas en los combates terrestres ascendieron a varios millones de personas pertenecientes a la población civil y que, en algunos casos, fallecieron indirectamente a causa de la contienda.
4. A pesar de que todas las naciones confiaban en que los acuerdos alcanzados después del conflicto restablecerían la paz mundial sobre unas bases estables, las condiciones impuestas promovieron un conflicto aún más destructivo. Los Imperios Centrales aceptaron los catorce puntos elaborados por el presidente Wilson como fundamento del armisticio, esperando que los aliados los adoptaran como referencia básica en los tratados de paz.
5. La mayor parte de las potencias aliadas acudieron a la Conferencia de Versalles con la determinación de obtener indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra equivalentes al costo total de la misma y de repartirse los territorios y posesiones de las naciones derrotadas según acuerdos secretos.
6. Durante las negociaciones de paz, el presidente Wilson insistió en que la Conferencia de Paz de París aceptara su programa completo organizado en catorce puntos, pero finalmente desistió de su propósito inicial y se centró en conseguir el apoyo de los aliados para la formación de la Sociedad de Naciones.
7. Las potencias vencedoras permitieron que se incumplieran ciertos términos establecidos en los tratados de paz de Versalles lo que provocó el resurgimiento del militarismo y de un nacionalismo agresivo en Alemania y desórdenes sociales en gran parte de Europa.
8. La I Guerra Mundial trajo ruina, enfermedades y dolor a todos los países participantes.
9. Hubo grandes adelantos científicos con fines bélicos lo que trajo como consecuencia más muertes y más destrucción.
10. Y por último, esta guerra no resolvió los conflictos, por el contrario los enfatizó lo que tras unos veinte años, aproximadamente, ocasionó la II Guerra Mundial.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/guerra1.htm Consultado Julio 12 de 2011
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