viernes, 22 de julio de 2011

La carrera armamentista




La carrera armamentista
Se denomina carrera armamentista a la coexistencia competitiva de armamentos y desarrollo de tecnología durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y Unión Soviética. Este modo de estar en alerta se fundamentó, justamente, en el peligro de que cualquiera de ambos bloques pudiera desencadenar una guerra de alcance nuclear.
La colaboración militar y armamentista llevada a cabo por los dos bloques en los diferentes conflictos como el árabe-israelí, Corea, Vietnam y Cuba, estaba destinada fortalecer y expandir su poder frente al bloque contrario.
La dominación espacial y astronómica también se constituyó como un signo de preponderancia de una potencia sobre otra. En 1957 los soviéticos colocaron el primer satélite Sputnik en orbitar el planeta; meses más tarde lanzaron el Sputnik II, colocando dentro a la perra Laika, primer ser vivo en salir al espacio (que no pudo regresar con vida ya que se quemó al tomar contacto con la atmósfera). En contrapartida, los americanos lanzaron el Explorer I en 1958. Del mismo modo, la URSS lanza en 1961 la nave Vostok I, con Yuri Gagarín a bordo, primer humano en ir y regresar vivo. Por su parte, Estados Unidos desarrolló las misiones Apolo 8 y Apolo 11, logrando en la primera de ellas divisar la cara oculta de la luna y en la segunda, pisar suelo lunar.
Existieron diferentes momentos en que la paz mundial estuvo en verdadero peligro. El primero de ellos se desarrolló durante la Guerra de Suez en 1956. Si bien existen causas ligadas al proceso de descolonización, fue explicita la presencia del bloque comunista en Medio Oriente.
La crisis de Berlín ocurrida entre 1958 y 1963 fue otro de los escenarios, derivando en la construcción del muro.

El conflicto de los misiles de 1962 consistió en el apoyo a Cuba mediante la instalación de una base militar desde donde poder amenazar a los Estados Unidos sin que éstos tuvieran la posibilidad de efectuar una rápida contraofensiva. Vale recordar los misiles americanos que amenazaban a URSS desde Turquía.
La base militar rusa en territorio cubano, con la instalación de misiles de largo alcance aún no operativos, fue descubierta por un avión espía americano y comunicado inmediatamente al Presidente Kennedy, quien respondió reforzando la Península de Florida con guarniciones militares, navales, aéreas y el bloqueo marítimo militar a Cuba. Mientras tanto, cuatro submarinos soviéticos con una capacidad equivalente a 15 toneladas de TNT se estacionaron alrededor de la isla de cuba en dirección a La Florida, con un alcance de 10 millas de radio.
Mientras tanto, el líder soviético, Nikita Khruschev declaró que no reconocería el derecho americano al bloqueo de Cuba y que los barcos soviéticos no tenían razón para respetarlo. De esta manera, el mundo entró en una verdadera tensión ante una posible III Guerra Mundial con alcance nuclear. A los días, informes periodísticos declararon que los buques soviéticos se habían detenido, luego, el Presidente Kennedy anunció el retiro de las instalaciones en territorio cubano. Aún así, los cuatro submarinos rusos seguían sumergidos sin ser divisados hasta entonces. Su descubrimiento por parte de un destructor americano puso en riesgo nuevamente las frágiles relaciones entre ambas potencias. Finalmente, nada ocurrió.
La acumulación de poder nuclear fue el medio para establecer un statu quo que podía desencadenar una guerra de alcance mucho más agresiva que las anteriores, una constante amenaza y ojo vigilante de una potencia sobre la otra y el instrumento para establecer alianzas en el mapa mundial que fortalecieran la influencia de ambos bloques, comunista y capitalista.
La carrera de armamentos El agudizamiento de las tensiones internacionales derivadas de las rivalidades económicas y coloniales así como del el auge del nacionalismo intransigente condujeron a una escalada en la producción de armamentos.
Europa se deslizaba por la senda de la guerra. Este período de tensiones internacionales ha recibido el nombre de "Paz Armada": "paz", porque todavía no ha estallado el conflicto, "armada" porque se prepara para él.
Los gobiernos consideraban que la guerra era inevitable y trataron de protegerse mediante alianzas, causando de esa forma los recelos y el reforzamiento militar de sus oponentes.
El Reino Unido incrementó sus gastos militares: los 44 millones de libras que invertía en 1899 se convirtieron en 77 millones en vísperas de la guerra.
Alemania, deseosa de construir una potente flota que pudiese competir con la británica, dio el salto de 90 millones anuales de marcos en 1899 a 400 millones entre 1910 y 1914. Francia y las restantes potencias incrementaron igualmente el potencial de sus respectivos ejércitos.
Cartel canadiense La carrera de armamentos fue fruto de esas tensiones, pero al tiempo contribuyó a agravarlas. Los gobiernos, valiéndose del uso de la propaganda, alentaron el nacionalismo y el miedo a fin de hacer sentir a la opinión pública que su país se encontraba en peligro frente a la hostilidad enemiga.
Poco pudieron hacer las fuerzas partidarias de la paz llamando a la sensatez y reclamando un sistema de arbitraje internacional que atenuara la tensión. En la Haya se celebraron en 1899 y 1907 dos conferencias con el objetivo de frenar la carrera armamentística.
Ambas terminaron en fracaso y simplemente consiguieron resultados parciales, como la creación del Tribunal Internacional de Arbitraje de la Haya y algunos acuerdos concretos sobre el trato a los prisioneros de guerra, que constituyeron el precedente de las convenciones sobre el reconocimiento de los derechos humanos.
J. Jaurés La izquierda europea en general y la Segunda Internacional en particular se significaron por su oposición a la política belicista. Se alzaron voces como la de Jean Jaurés o se elaboraron manifiestos como el de Zimmerwald (1915) invocando contra la guerra y abogando por el entendimiento.
No obstante, hubo sectores, que encuadrados en el seno del revisionismo, alentaron la colaboración de los partidos de izquierda con la burguesía, lo que en cierta medida frenó las posturas más comprometidas con el pacifismo. Antepusieron su sentimiento nacionalista a las invocaciones a la paz mundial.
Incluso, en seno del socialismo más radical, hubo quienes vieron en la guerra un mal útil, pues contribuiría a acelerar las contradicciones del capitalismo y posibilitaría la vía directa y rápida hacia la revolución.
Sea como fuere, las tesis nacionalistas alentadas por sectores militaristas se impusieron a las tesis pacifistas que fracasaron en sus esfuerzos por evitar el conflicto o ponerle fin, una vez comenzado.

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